2 de julio de 2015 12:36

Dos lesbianas se dan el 'sí, quiero' en Pekín para reivindicar matrimonio homosexual

La euforia vivida en Estados Unidos por la reciente legalización del matrimonio homosexual se contagió a China, como manifestaron hoy Li Tingting y Teresa en su original casamiento. Foto: How Hwee Young/ EFE

La euforia vivida en Estados Unidos por la reciente legalización del matrimonio homosexual se contagió a China, como manifestaron hoy Li Tingting y Teresa en su original casamiento. Foto: How Hwee Young/ EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 13
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 3
Agencia EFE

La madre de una de ellas les prohibió que salieran vestidas de novia a la calle y la Policía las amenazó para que no montaran una 'escena' en el registro civil, pero aun así dos feministas se dieron este 2 de julio el "sí, quiero" en Pekín en una ceremonia sin validez legal, pero con un claro mensaje para el Gobierno.

La euforia vivida en Estados Unidos por la reciente legalización del matrimonio homosexual se contagió a China, como manifestaron hoy Li Tingting y Teresa en su original casamiento.

La entrada al restaurante donde las feministas celebran su enlace informal en Pekín está repleto de pancartas, banderas multicolor y fotografías de sus años juntas.

Los invitados, una docena de amigos pero ningún familiar, aplauden a su llegada y unos a otros se colocan pegatinas con la bandera del arco iris.

Esta inusual boda entre lesbianas en China se convierte en una fiesta del orgullo gay en toda regla y un reducido grupo de periodistas forma parte del evento, celebrado en una sala privada.

"Will you marry me? (¿Quieres casarte conmigo?)", le pregunta Li en inglés a su compañera, frente a la multitud de cámaras que recogen cada movimiento de la pareja en el restaurante, que se convierte poco después en un plató de entrevistas a las enamoradas.

Ellas tienen claro su mensaje: "Es primordial que se apruebe el matrimonio gay", dice Li Tingting, una de las cinco feministas arrestadas este año durante 37 días por sus populares campañas en defensa de las mujeres.

Desde que salió de la cárcel, el miedo que siente por volver a ella no le ha impedido luchar por sus valores, aunque sí le obligó a reducir sus "acciones en la calle".

Li y Teresa decidieron casarse tras la decisión histórica del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que falló en junio a favor de legalizar las uniones entre personas del mismo sexo en todo el país, y para alentar a otras personas que afrontan las mismas dificultades que ellas en un país tan restrictivo como China.

"Por un lado, hemos pasado muchos momentos difíciles juntas, con Li en la cárcel, por ejemplo... Queríamos dar un paso más; y por otro lado, animar al resto de homosexuales a que hagan lo mismo", resume una emocionada Teresa.

Ambas relataron las dificultades para llevar a cabo su boda en China, donde esta unión no está reconocida y además la homosexualidad es vista aún con recelo. "Mi padre se opuso totalmente, mi madre no tanto, pero al final hizo caso a mi padre. La Policía nos llamó varias veces para decirnos que no montáramos un número en público", dice la feminista Li Tingting, quien rechazó la idea de acudir al registro civil a "regalar caramelos" y preguntar si podían casarles ante el miedo a las represalias de las autoridades.

"Ahora mismo nadie (del grupo de feministas) se atreve a hacer cosas por la calle. Fuimos arrestadas por eso", recuerda Li, acompañada en su boda por otra de las cinco detenidas por su defensa de la mujer, Wei Tingting, quien por primera vez desde que salió de prisión se atreve a aparecer ante las cámaras.

Hablando de forma pausada y midiendo sus palabras, Wei expresa su "felicidad" por haber sido elegida como la presentadora de la boda de Li y Teresa, un papel muy destacado en los casamientos chinos y cuya misión es presentar a la pareja en el banquete y entretener a los invitados.

A pesar de que, según reconoce, la situación "no es la mejor" para las feministas en China, Wei asegura que siguen adelante: "El tiempo deja que el miedo se vaya, y esta es una buena ocasión para perderlo".

"Yo también estaba muy nerviosa", reconoce por su parte la joven Li Tingting y explica: "En China es así, si quieres llevar una vida no corriente, pagas un gran coste, incluso discutir con tus padres. Pero quién sabe si esto ayudará a que en unos años podamos conseguir lo que otros países como Estados Unidos ya lograron".

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (2)