20 de marzo de 2018 00:00

El legado del músico ecuatoriano Hittar Cuesta, en voces de sus alumnos

Guitarristas ecuatorianos recuerdan las enseñanzas del músico lojano Hittar Cuesta, fallecido el pasado 12 de marzo del 2018. Foto: cortesía Pablo Rodríguez.

Guitarristas ecuatorianos recuerdan las enseñanzas del músico lojano Hittar Cuesta, fallecido el pasado 12 de marzo del 2018. Foto: cortesía Pablo Rodríguez.

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Karol Noroña

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Hizo de la música su territorio personal. En él habitó una sonoridad innata condensada en una guitarra eléctrica. Abrazó la técnica del instrumento y mantuvo una coherencia artística afianzada en el rock instrumental.

Se armó de un repertorio impecable, influenciado por guitarristas insignes como Joe Satriani y Steve Vai. Abanderó la enseñanza y guió a nuevas generaciones de músicos nacionales. Temperamental y perfeccionista, así fue Hittar Cuesta, uno de los guitarristas lojanos más destacados del país. Tras su fallecimiento, el pasado 12 de marzo del 2018, sus alumnos rememoran los mejores momentos con su maestro.

“Su sueño fue construir algo similar a lo que habían hecho sus maestros Satriani y Vai. Era un estudioso incansable. Su guitarra sonaba en cada rincón de la casa porque su objetivo era seguir aprendiendo”, cuenta Mónica Hoyos, su compañera de vida.

Dotado de un oído privilegiado y un carácter fuerte, incursionó como instructor de guitarra, en 1991, en la academia Amadeus, en Cuenca. Así lo afirma Richard Rodríguez, amigo cercano del artista.

Para 1995, y radicado en Quito, fundó la academia Total Guitar Instruction (TGI) junto con Jorge Pauta y Richard Rodríguez, en el norte de la ciudad. Después, asumió la dirección en solitario y cambió el nombre a Escuela de Rock Hittar Cuesta. Siete años más tarde, edificó su estudio privado Odyssey, en el valle de Los Chillos, donde también impartió clases.

El guitarrista David Villarreal, docente de la Universidad de las Artes, evoca claramente su primer encuentro con Hittar. “Se me acercó un hombre no tan alto, con una melena larga y un acento característico, para incorporarme a la clase. Ahí, tocó íntegramente Far Beyond the Sun, una canción sumamente difícil. Fue impecable y entendí que ahí estaba mi camino”, afirma.

Era un maestro exigente, pero esa misma característica mantuvo la fidelidad de sus alumnos. Según explica Villarreal, en ese momento no contaba con el apoyo de sus padres, por lo que costeó las clases con el dinero que le daban para la semana. Era la admiración hacia su profesor lo que lo movió, y quien con el tiempo se convirtió en un amigo.

Cuesta lo ayudó cuando audicionó para ingresar a la Escuela de Música de la Universidad San Francisco de Quito. De hecho, hay una grabación inédita en la que el guitarrista colaboró cuando Villarreal estaba próximo a graduarse.

Aunque a veces impaciente, fue generoso en compartir su conocimiento. Cada viernes, cerca de finalizar la clase, iniciaba una sesión especial, admite el guitarrista Christian Guevara. Con Cuesta compartía piezas musicales de artistas como Tom Petty
y Paul Gilbert, donde la dinámica de enseñanza se realizaba más íntima.

“Le vi tocar en la Concha Acústica de la Villa Flora cuando estaba en el colegio. Lo primero que pensé fue: yo quiero ser como él en un futuro. Su herencia en mi carrera son la disciplina, la pasión y el compromiso con la guitarra”, asegura el compositor, quien también ejerce la docencia.

Sus cuerdas, doctrinas y conocimiento dejan un legado plausible en el rock del Ecuador, que se extiende en quienes han decidido tomarle la posta para honrar su memoria.

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