1 de diciembre de 2015 00:00

El legado de la música andina fue publicado

Patricia  Pauta presentó su libro el 17  de noviembre en Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua

Patricia Pauta presentó su libro el 17 de noviembre en Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua

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Giovany Astudillo

La investigación de la etnomusicóloga cuencana Patricia Pauta, sobre la música ancestral andina, empezó hace 15 años y aún no finaliza. Una parte está recopilada en el libro ‘La música y las formas, un recorrido por la cosmovisión andina’, que publicó con el apoyo de la Casa de la Cultura del Azuay.

Hace 15 años inició sus clases de Cultura Musical Andina en el Centro de Estudios Interamericanos de Cuenca. Sus estudiantes venían de Estados Unidos, Canadá y Japón para conocer sobre esta cultura.

Cuando preparaba la materia sintió la necesidad de tener un texto completo, que recopilara ese legado, “algún trabajo sistemático”, dice Pauta. Según ella, a lo mucho existían casos de estudios como los realizados por los musicólogos Segundo Luis Moreno, Gerardo Guevara y Carlos Coba, entre otros pocos.

Sus estudiantes le planteaban interrogantes que no estaban documentadas. Uno de ellos, recuerda, le preguntó por qué los antepasados construían rondadores con canutos de las plumas del cóndor, si ellos eran muy respetuosos con el entorno y con este animal.

Su investigación, en especial visitando las comunidades rurales de Azuay y Cañar, fue fundamental para contestar estas interrogantes. “Aprendí que el cóndor tiene su ciclo en el que cambia sus plumas, que eran recogidas para elaborar estos rondadores y dependiendo de sus grosor y su largo generan un sonido distinto”.

Con su trabajo también identificó que había una parte conceptual que generaba esta música y los antepasados tenían otras estéticas y patrones. En su libro, analiza el concepto de lo andino, que no se concentra en la Serranía, sino que es un término polisémico que incluye a la Costa y a una parte de la Amazonía (área de influencia de la cordillera). Por ello, dice Pauta, la música andina integra una pluriculturalidad y una multietnicidad.

Hace ocho años, cuando su trabajo estaba estructurado, inició su intención de publicarlo, pero no tuvo una respuesta positiva. Según Pauta, su investigación se publicó primero en la revista del Instituto Musicológico Carlos Vega de Argentina, que le sirvió para concretar un apoyo en el país.

El libro ‘La música y las formas, un recorrido por la cosmovisión andina’ es básico, señala Pauta, pero es importante porque permite adentrarse en la música ancestral y permitirá entender sus siguientes trabajos. Para obtener su maestría en Pedagogía e Investigación Musical investigó sobre la música en la fiesta de los toros de Girón (Azuay). Allí explica los pasos que deben seguirse para indagar. Ahora desarrolla su tesis doctoral sobre la fiesta del Solsticio: Inti Raymi y Corpus Cristi en Azuay y Cañar.

En su publicación, presentada el pasado 17 de noviembre, se hace una introducción sobre la cosmovisión andina: ¿Cuál es el pensamiento que llevó al hombre a realizar un canto sagrado al sol? Pauta explica que eso es fundamental para entender las expresiones artísticas. También analiza los símbolos y cómo los antepasados transmitían sus conocimientos.

“Solo así podemos saber el valor que tiene una quipa, que es un caracol marino. Su sonido convoca, anuncia, solicita permiso a los dioses, integra a las comunidades a las fiestas y ceremonias…”. Pauta señala que hay códigos sonoros para cada ocasión y, de esa forma, esta música tiene sentido.

En su investigación también determinó que los instrumentos musicales van a la par de los diferentes períodos por los que pasaron las culturas. En la época de piedra, por ejemplo, se utilizaban los litófonos y paulatinamente se fueron integrando otros. “Cuando aparecen los metales aparecen las flautas de oro, campanas, cascabeles…”.

Según Pauta, los materiales ofrecen una especificidad en el sonido y cada uno cumple una función. Por ello, con el paso del tiempo se incorporaron nuevas propuestas musicales para expresarse. “Ningún instrumento se desechó y cada vez tenían más diversidad”.

En este libro se registraron las familias de instrumentos como los aerófonos, idiófonos, membranófonos y cordófonos, y en la parte final los ritmos y géneros ecuatorianos andinos.

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