1 de julio de 2018 00:00

Nos dicen ‘latinos’ para confinarnos

Star Montana, junto a algunos de los retratos de su proyecto ‘A Dream of Los Angeles’, que expuso en el Main Museum, y que guarda en el estudio que le asigna la USC.

Star Montana, junto a algunos de los retratos de su proyecto ‘A Dream of Los Angeles’, que expuso en el Main Museum, y que guarda en el estudio que le asigna la USC. Foto: Ivonne Guzmàn para EL COMERCIO

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Ivonne Guzmán, 
para EL COMERCIO (O)

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Las identidades, si no se les da tanta vuelta ni se les adorna con sentimientos, banderas o discursos, son apenas etiquetas. La fotógrafa angelina Star Montana lo tiene claro porque, como cualquiera de nosotros, lleva prendidas un sinnúmero de etiquetas escogidas o impuestas. Una de ellas: latina. Una identidad/etiqueta difícil de llevar en Estados Unidos, por estos días.

¿Crees que ‘latino’ es solo una etiqueta?

Creo que cualquier identidad es una etiqueta. Nosotros usamos la palabra latinxs, porque no queremos excluir a personas con una identidad no binaria. Queremos que haya un gran paraguas bajo el cual mucha gente se pueda cobijar. Es una palabra rara en inglés pero estoy dispuesta a decirla para que no haya gente excluida.

¿O sea que para ti ser latina incluye el reconocimiento a gente que históricamente ha sido relegada?

Sí. Y volviendo a ¿qué es ser un latino en Estados Unidos?, Estados Unidos nos puso esta etiqueta, porque querían confinarnos. Y decir que somos latinxs es una forma de resistencia, de mostrar que no somos eso que ellos quieren que seamos, sino que somos mucho más complejos.

¿Cuáles dirías que son las imágenes más cliché de ser latino en EE.UU.?

Cuando estaba en la escuela de arte, pude ver que muchos de los clichés se fueron formando en los siglos XVIII y XIX, a causa de los fotógrafos varones blancos de la época, que eran además europeos. Así empezó esta exotización y de ahí vinieron ciertos estereotipos.

Como el del macho latino, por ejemplo.

Sí. Es como si hubieran venido a descubrirnos, pero nosotros no necesitamos que nos descubran, porque siempre estuvimos aquí. En fotografía hasta ahora hay esta idea de descubrirnos. Pero dentro de la comunidad hay fotógrafos que pueden fotografiar a su propia gente, no necesitamos ser descubiertos. Podemos autofotografiarnos y mostrarnos en la manera en que queramos.
Dame tu propia definición de ser latina o latinx.

No sé… Para ser honesta, siento que está cambiando constantemente. Yo me identifico como latinx, pero además también me identifico como indígena. Y me identifico con algunas otras etiquetas. Por eso me es difícil hacer una definición.

¿Pero no te sientes latina en la forma tradicional, o sí?

No sé si haya una forma tradicional de sentirse latina. Nunca ha habido una forma tradicional de ser latino. Eso ha sido solo una fachada e incluso una mentira. Me crié en un barrio muy mexicano (en Los Ángeles) en el que siempre me recordaban lo que significa ser mexicana, o sea ser latina. Por ejemplo, ser respetuosa, casarse, ser parte de la Iglesia Católica y todas sus reglas. Pero al mismo tiempo yo veía que un montón de chicas se quedaban embarazadas antes del matrimonio. Entonces, para mí esas ideas están relacionadas con mentiras. Ser latinx rompe todo y me permite ser solo yo. Muchas veces la gente me dice que no soy latina porque no hablo español. Esas personas no saben por qué yo no hablo español; y no pueden quitarme mi sangre ni mi linaje.

¿Cómo es para ti ser latinx y no hablar español?

No hablar español ha sido siempre un tema, pero he llegado a aceptar sin conflictuarme que es así. Mi familia vino a Los Ángeles porque el Gobierno de Estados Unidos pedía a la gente que viniera para trabajar en la Segunda Guerra Mundial, si no, no hubiera venido. Pero pronto empezó un sentimiento antimexicano y los más jóvenes de la familia, como mi abuela, tuvieron que americanizarse, se asimilaron. Incluso ya no decían sus nombres en español sino en inglés. Eran golpeadas en la escuela si hablaban español.

Es lógico que dejaran de hacerlo.

Claro. Por eso mi abuela no le enseñó español a mi mamá, y yo tampoco lo aprendí. Pero toda esta historia ha sido olvidada.

¿Has querido o quieres aprender español?

Hay una parte de mí que quiere hacerlo, pero es muy difícil hacer un tiempo para dedicarme a aprenderlo. Aprender otro idioma es casi un privilegio cuando tienes que hacer muchas otras cosas para sobrevivir.

Imagina que un extraterrestre viene y le tienes que explicar cómo es ser latinx en Los Ángeles.

Es gracioso, porque yo ya le he explicado esto a gente que no tiene idea de lo que pasa acá, y no puede creer que esto sea Estados Unidos. Los he llevado a East Los Angeles, a ­Boyle Heights y se quedan afectados, porque no pueden creer lo que ven.

¿Qué ven?

Ven un país del Tercer Mundo. En ciertos lugares de Los Ángeles hay mucha pobreza, y en estos lugares pueden ver la decadencia de la ciudad. Graciela Iturbide (fotógrafa mexicana) estuvo aquí el año pasado y alguien le preguntó por qué venía a fotografiar cholos y cholas y ella respondió: “Porque ellos son mi gente, porque han sufrido abuso y han sido olvidados en este país, pero no son diferentes a mí, solo están en la diáspora”. Y así es como me siento yo: en la diáspora.

¿Como si no pertenecieras a ninguna parte?

Sí, porque no pertenezco. Los mexicanos no me consideran mexicana y los estadounidenses tampoco. Adonde voy, siempre me preguntan de dónde soy. Y cuando les respondo que soy de aquí (Los Ángeles), insisten en que no puede ser y quieren saber de dónde ‘realmente’ soy. Sé lo que quieren decir: “No eres blanca, por lo tanto no eres de aquí”. Es triste.

¿Ser latinx da una especie de poder contra este tipo de situaciones?

Sí, creo que nos da poder de ver el mundo de una forma en que el resto no lo ve. Vemos el mundo como ‘outsiders’, porque lo somos, y eso nos da el poder de verlo de manera diferente. A través de esta mirada muchos hemos sido capaces de crear arte. Claro que algunas veces uno solo quiere descansar de esta posición e ir a ver una película o ir un restaurante y no ser tratado como si estuviera fuera de lugar. En fin, es hermoso ser latinx, pero es trágico también.

¿Ser latina o latinx en L.A. ahora es diferente de lo que fue para tus padres a tu edad?

Mi mamá, en los años, 80 tuvo que hacerse adulta en medio de las ‘reaganomics’ que destruyeron Los Ángeles. Mi mamá quería mucho más para ella, era una ‘dreamer’, pero el Gobierno no se lo permitió. Todas estas medidas solo marcaban límites, si eras latino únicamente podías vivir en ciertas áreas y conseguir cierto tipo de trabajos. Creo que para la generación de mis padres fue muy complicado todo; para mi generación, creo que ha sido mejor. Yo he tenido oportunidades que mi mamá nunca tuvo. Y yo soy la hija de una chola y un pequeño traficante de drogas. Hay que decirlo en la era de Trump: “Yo soy la semilla de esa gente”. Y mi padre no era una mala persona, él solo estaba tratando de sobrevivir en este país.

Escoge tres palabras que describan lo que piensas cuando escuchas: ‘latina’.

Es difícil, yo no soy buena con las palabras… A ver: Estados Unidos, subcultura y futuro.

Si ser latino sería un color, ¿cuál sería?

Café.

¿Qué palabras del español amas?

(piensa mucho y al final no encuentra ninguna) Lo siento, es muy difícil para mí.

¿Y hay algunas que odies?

“No sabes español”. Odio cuando me dicen eso.

¿Qué estereotipos de la latinidad cambiarías?

Todos. Odio los estereotipos. Han estado presentes durante tanto tiempo y nos han dañado mucho como comunidad. Cuando estudiaba en Nueva York la gente no entendía que me gustara la música punk. Otros me decían que mi acento no era el de una mexicana, sino que sonaba como un ‘valley girl’ (del Valle de San Fernando, en el condado de Los Ángeles). Y para mí eso no tiene ningún sentido, porque no tengo que ser de ninguna manera para ser mexicana o latina.

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