30 de julio de 2015 17:53

En La Burguesa las hamburguesas no tienen ‘peros’

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Gabriela Balarezo
Redactora (I)

La frase “esperar vale la pena” se cumple en La Burguesa. Y eso es lo que un comensal entrenado sabe (o debería saber) que, a veces, para preparar hamburguesas memorables se requiere tiempo. Tiempo previo a la apertura del lugar, para planear un menú que haga volver a las personas y tiempo para preparar y servir platos auténticos, de la más alta calidad.

El mérito del restaurante, ubicado en el sector de la González Suárez, lo tiene su plato estrella, porque también hay ensaladas y cortes de carne, como todo el concepto que se maneja. Es un lugar tranquilo para disfrutar de una buena comida, relajarse, compartir entre amigos y en donde se pone énfasis en la atención. 

Quienes visite La Burguesa por primera vez, llegarán a una casa acoplada y decorada con un estilo ‘chic’ moderno y un par de detalles ‘vintage’. La elegancia del lugar contrasta con las rústicas y amplias mesas de madera.

Una vez sentados en la mesa, se les pasará la carta y acto seguido recibirán una inducción breve y personalizada (a cargo del personal del lugar) sobre las variedades de hamburguesas que se ofrecen en el lugar. Cada quien puede elegirla a su gusto, desde el tipo de pan hasta la combinación de ingredientes (entre las preestablecidas), el tipo y los gramos de carne y dos guarniciones sustanciosas para acompañar.

Lázaro Sait quien trabaja en La Burguesa desde su creación (y que es, por cierto, un apasionado de las hamburguesas), cuenta que los clientes tienen sus opciones favoritas, la Norteña, la Campesina y La Reina, que es también la especialidad de la casa y que combina acertadamente- tanto que parece imposible- cebollas crocantes, con salsa de Bourbon, tocino ahumado y queso cheddar.

Cuatro meseros, un barman trabajan en La Burguesa, además de seis personas en la cocina. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Cuatro meseros, un barman trabajan en La Burguesa, además de seis personas en la cocina. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Aunque los ingredientes que acompañan la carne son poco tradicionales, alocados, exóticos, diferentes de lo acostumbrado, pero sin embargo típicos de la 'comida rápida' gourmet, la que siempre destaca es la proteína. Ya sea que se trate de una juicy lucy (carne de res rellena de queso), carne de res, pechuga de pollo o un medallón de preparación vegetariana (a base de habas y garbanzos).

Esa es la idea de Martín Lira, dueño y chef del local, que la hamburguesa se destaque por la calidad de su carne, que a fin de cuentas, se refleja en un bien logrado sabor. Sait revela que ellos mismos- en la cocina, muelen los cortes (cuarto trasero) y la grasa. La condimentan solo con sal y mantequilla, nada más. Así, si la carne es buena en efecto la hamburguesa también es buena.

El día de la degustación, un ajetreado viernes por la noche, llegan las seleccionadas a la mesa, la Reina y la Provenzal, una variedad que encapsula queso gruyere, cebolla carameliza, hongos salteados y mostaza Dijon. Pero no llegan solas, arriban ‘escoltadas’ por camotes fritos, papas fritas con aceite de trufa, crujientes ‘onion’ rings y una ensalada verde. Un auténtico festín de la era moderna.

Como era de esperar, los chefs- Pablo Cruz y Alfredo Salazar- celebraron de principio a fin el éxito de la carne. Es jugosa y sabrosa. Claro que la elección del término juega un papel fundamental, así es recomendable optar por una cocción media o máximo tres cuartos; más tiempo al fuego seca al medallón y acaba con su chispa.

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Una foto publicada por @gabibal el

Pablo reconoce el trabajo en cocina, las personas que trabajan junto a los fogones saben de técnica. Esto se manifiesta con solo probar uno de los aros de cebolla, la panadera es impecable, tan buena que no se humedece y el vegetal al interior conserva su jugosidad.

Los ingredientes adicionales aportan sabores complejos y contrastes interesantes, como la mezcla entre el tocino y las cebollas crocantes, menciona Alfredo. Cada tipo de hamburguesa tiene una personalidad marcada y cuidadosamente construida. El chef intuye que la propuesta gastronómica de La Burguesa es el resultado de viajar y probar.

Y efectivamente así lo es,  Lira, el creador, es un chef ecuatoriano-chileno que trabajó en varios establecimientos a nivel internacional. Este trabajo sirvió como referencia para dar vida a su local quiteño y satisfacer la búsqueda de una "buena hamburguesa".

Con casi dos años y medio en el mercado, el restaurante especializado en hamburguesas no deja de innovar. Ofrece especiales del día, combinaciones que no aparecen en el menú, que incorporan ají caramelizado o queso cambembert apanado; y planea próximamente una renovación de su carta.

Precios: USD 14 promedio (hamburguesa y dos guarniciones)

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