18 de marzo de 2015 08:51

'El diario del búnker' y los límites de la literatura juvenil

'El diario del búnker' recibió el premio de literatura juvenil en Gran Bretaña, la Carnegie Medal 2014. Foto: Captura

'El diario del búnker' recibió el premio de literatura juvenil en Gran Bretaña, la Carnegie Medal 2014. Foto: Captura

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 3
Agencia EFE

Tras varios años intentando persuadir a los editores de que en su libro para jóvenes 'El diario del búnker' había esperanza y bondad, el británico Kevin Brooks logró publicar esta dura historia con la que ha ganado un prestigioso premio y ha abierto un debate sobre los límites de la literatura juvenil.

'Diario del Búnker', editado en español por Destino, es una cruel historia sobre seis personas, entre ellas un joven de 16 años que escribe el diario, y una niña de 9, que han sido secuestradas sin motivo aparente, encerradas en un búnker y lo que es peor, sin que parezca que haya esperanzas de sobrevivir.

"Si las novelas necesitan ser censuradas en este sentido, también deberían serlo las noticias de televisión y los periódicos, donde cada día se cuentan terribles historias que están a disposición de cualquiera, incluyendo los niños", señala el autor en una entrevista con Efe.

El debate se abrió en algunos medios de comunicación británicos después de que la novela se hiciera con el más antiguo y prestigioso premio de literatura juvenil en Gran Bretaña, la Carnegie Medal 2014, aunque Brooks no cree que haya "ningún problema de idoneidad" con el libro ya que casi todos los jóvenes lectores con los que ha hablado, dice, están de acuerdo con él.

Linus, un joven desarraigado de 16 años, se despierta atontado en un búnker. Lo han secuestrado y no entiende por qué. Nadie se comunica con él y su único contacto con el exterior es un ascensor que baja cada mañana con provisiones.

Paulatinamente, van apareciendo otras personas también secuestradas que no tienen nada en común entre ellas. Sin saber qué quiere o que trama el secuestrador, que les tiene vigilados con cámaras en todas las estancias del búnker, somete a sus víctimas mediante la comida, que les proporciona o no a través del ascensor, y les gasea a modo de castigo cuando Linus intenta escapar.

"La mayor parte de la prensa negativa ha venido desde uno o dos críticos que parecen pensar que es demasiado oscuro, demasiado crudo, demasiado falto de esperanza para los jóvenes lectores", señala el autor que explica: "Desafortunadamente, son una o dos opiniones negativas las que hacen las noticias, no las incontables críticas positivas. Pero, es la vida".

"La inmensa mayoría de mis lectores tiene sentimientos positivos acerca del libro. Sí, pueden encontrarlo inquietante y perturbador pero esa es la intención porque es una historia inquietante y perturbadora. Desde luego, ha habido otros a los que realmente no les ha gustado pero eso es lo que ocurre con los libros, como con todo", sostiene el escritor, que recalca que la humanidad y la bondad están presentes también en la novela.

Brooks argumenta que los adolescentes saben ya de la dureza de la vida real y asegura que si tuviera hijos "preferiría que aprendieran sobre la realidad de la violencia y sus consecuencias en uno de mis libros en vez de en una película, por ejemplo, de James Bond, donde la violencia es un juego 'glamuroso' que no tiene consecuencias".

Linus es un chico desarraigado que, en una situación extrema actúa con más madurez que los adultos que le rodean, demostrando cómo las personas pueden sacar lo mejor o lo peor de sí mismos en determinadas condiciones.

Dice el autor que pese a que no quiso conscientemente que ningún personaje representara algún prototipo, son los dos más jóvenes, Linus y Jenny, de 9 años, junto con el más anciano, Fred, "que de alguna forma es todavía un niño grande" los que "se enfrentan a esa situación terrible mejor que los personajes adultos".

Brooks señala que no pretender trasladar ningún mensaje o consejo a sus lectores en su novela porque no es "ni un profesor ni un predicador, solo un escritor".

El autor reconoce que el personaje invisible del secuestrador "es efectivamente más aterrador porque no le vemos porque tememos a lo que no podemos ver o no podemos comprender". 

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (2)