30 de octubre de 2017 12:33

Kevin Ashton: ‘las telecomunicaciones son un derecho’

Kevin Ashton estudió en el University College of London. Fue pionero en el uso de etiquetas de identi­ficación por radiofrecuencia

Kevin Ashton estudió en el University College of London. Fue pionero en el uso de etiquetas de identi­ficación por radiofrecuencia. Foto: Patricio Terán/EL COMERCIO

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Gabriela Castellanos
Redactora (I)

La Internet de las Cosas (IdC) se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos a la Red. Con la información que recogen, se busca facilitar la vida de los usuarios alertándoles, por ejemplo, cuando sea momento de hacer compras, si existe algún problema en su automóvil y otras.

Cuando acuñó el término Internet de las Cosas, en 1999, ¿cómo se imaginó que sería el mundo 17 años más tarde?

Creo que acerté en algunas cosas y en otras no. En los 90, la tecnología inalámbrica era muy básica. Algunas predicciones no fueron tan ambiciosas. En 1990 no había wifi y las tecnologías de comunicación eran muy básicas. No hubiéramos pensado en teléfonos inteligentes. En otras cosas fuimos muy ambiciosos. Pensamos que en 10 años los negocios adoptarían la IdC porque era una gran idea, pero resulta que toma más tiempo.

¿Hacia dónde va la IdC?

La Internet de las Cosas es un proyecto de 100 años del que hemos recorrido 17. Creo que veremos cada vez más dis­positivos que reúnan información y una mejora en el ­software que analice esa data. Nos acostumbraremos a que nuestras máquinas sepan cosas y puedan hacer cosas por sí solas. Los carros autómatas son un ejemplo claro de ello. Seguro veremos estas cosas en todas partes.

Los problemas de seguridad y el uso ético de la tecnología de la Internet de las Cosas son una preocupación para los usuarios.

Una de mis frustraciones más grandes es que para usar dispositivos o software tienes que aceptar términos y condiciones que están hechas para confundir y que los usuarios simplemente acepten. Para mí, esto es muy irresponsable. Es como cuando venden comida y no te dicen cuáles son sus ingredientes. Si pudiéramos pedir a las compañías de tecnología que entreguen información clara y concisa a los usuarios sobre lo que están haciendo, la gente podría tomar mejores decisiones.

En América Latina todavía existe una brecha de conectividad bastante importante. ¿Cómo acercar la Internet de las Cosas a estos lugares?

Estamos viendo ahora el desarrollo de tecnologías alternativas para llevar la Internet a través de satélites y globos a sitios donde no existe acceso. En lugares como Latinoamérica y Ecuador, la pregunta es si serán las compañías privadas las que den el acceso o serán los gobiernos los que se ­encarguen de que las telecomunicaciones estén disponibles para todos. Mi punto de vista es que vivimos en un mundo en el que las telecomunicaciones son un derecho, al igual que agua potable. Es una parte esencial de la vida.

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