4 de marzo de 2016 17:41

La brigada canina, el arma de Kenia contra el tráfico ilegal de marfil

Imagen referencial. La existencia del elefante de Gourma se encuentra amenazada por la caza furtiva. Foto: Wikicommons.

Imagen referencial. La existencia del elefante de Gourma se encuentra amenazada por la caza furtiva. Foto: Wikicommons.

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Agencia AFP

Metiendo su hocico entre una pila de equipaje, el perro Dog mueve la cola y señala una pequeña mochila verde. Dentro está la punta de un cuerno de elefante.

Durante mucho tiempo, los perros se han utilizado para detectar drogas y explosivos en los aeropuertos. Ahora, Kenia cuenta con cánidos especialmente entrenados para encontrar marfil y cuernos de rinoceronte, como parte de una estrategia destinada a atajar el tráfico ilegal.

En esta ocasión se trata sólo de un ejercicio, superado con brillantez por Dick, un pastor belga.

Una habilidad, la de los perros, que se ha convertido en “una poderosa arma de disuasión”, asevera Mark Kinyua, director de la brigada, dependiente del gubernamental Kenya Wildlife Service (KWS).

Y es que los hocicos de los perros pueden detectar pequeñas piezas de marfil que de otra forma superarían los controles estándar del aeropuerto.

“Se han practicado arrestos por incautación de marfil trabajado, en forma de pulseras, colgantes e incluso anillos”, explica Kinyua. Según él, hace poco hubo casos de gente que envolvió los colgantes en papel de aluminio, para tratar de ocultar el olor del marfil a los perros y su forma a las máquinas.

“Otros estaban ocultos en cajetillas de cigarros, y otros en una maleta de mano”, añadió Kinyua.

“Ahí es donde intervienen los perros y hacen los arrestos por nosotros”, sentencia.

Cada año, los cazadores matan a más de 30 000 elefantes en África para hacerse con su marfil y satisfacer la demanda de Asia, donde un colmillo en bruto se vende a unos USD 1 100 el kilo.

Una sola pieza de marfil puede parecer muy poca cosa comparada con toneladas de colmillos. Pero cuando los perros logran hacer detecciones regulares y ayudan a cortar redes de caza y distribución ilegal, la diferencia es grande.

Incorruptibles 

La gran ventaja respecto a un funcionario “es que no puedes corromper a un perro. Una vez que ha hecho un hallazgo, no puedes decirle que no es marfil”, explica Philip Muruthi, del African Wildlife Foundation, que entrenó a los perros ahora desplegados en los puertos kenianos.

Según él son incluso capaces de encontrar polvo de cuerno de rinoceronte, pues “lo que detecta el perro es el olor”.

El entrenamiento de cada animal es caro, y asciende a USD 6 000 dólares por cabeza. Aunque los cánidos son más que rentables: un solo hallazgo puede resultar en una multa de USD 10 000, además de una pena de prisión.

En el aeropuerto de Nairobi trabajan seis perros por turnos, para asegurarse de que las maletas son controladas 24 horas al día. Además de marfil y cuerno de rinoceronte han encontrado piel de impala, pangolines y una tortuga.

El programa también funciona en el puerto de Mombasa, en la costa keniana, y en la vecina Tanzania, a fin de vigilar el tráfico ilegal en la zona de África oriental.

Además hay planes para extender el dispositivo a Uganda, Mozambique y Etiopía.

Los vuelos procedentes de la República Democrática del Congo y de Mozambique y los destinados a la ciudad china de Cantón reciben una atención especial.

“Como ésta es una importante plataforma para los transportes, esperamos interceptar no sólo el marfil procedente de elefantes cazados en Kenia”, señala Muruthi.

Al ritmo actual de cazas, muchos temen que numerosas manadas de paquidermos hayan desaparecido dentro de décadas en la mayoría de parques.

“Es totalmente insostenible”, advierte Philip Muruthi. “¿Te imaginas África sin elefantes?”.

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