20 de marzo de 2017 00:00

El juego del palo ensebado se mantiene vivo en comunidades

La fiesta de  palos ensebados se realiza cada año en el poblado de Izamba. Foto: Modesto Moreta/ EL COMERCIO

La fiesta de palos ensebados se realiza cada año en el poblado de Izamba. Foto: Modesto Moreta/ EL COMERCIO

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Modesto Moreta. Coordinador
(F-Contenido Intercultural)

La fiesta en honor a la Virgen de La Merced está por iniciarse en la parroquia Izamba, en el norte de Ambato.

Bertha Tacuamán, Segundo Manobanda y Juan Pilamunga, los priostes, arman los populares y tradicionales palos ensebados o conocidos como castillos. Con ayuda de un grupo de moradores cortaron dos árboles de eucalipto, de cinco metros de largo cada uno.

Los llevaron a casa de Manobanda para prepararlos. En la parte más alta del tronco amarraron con sogas de cabuya un triángulo de madera. Luego colocaron a su alrededor los regalos: cuyes, ropa, bebidas y frutas. Para pararlos desprendieron la corteza resbalosa, para que quien intentase subir lo hiciera con esfuerzo.

Esta es una tradición que esa comunidad mantiene vigente desde hace mucho más de un siglo. Con la ayuda de los vecinos de la comarca, abrieron profundos huecos en el piso de tierra y los levantaron con cuidado, antes que los comuneros y los vecinos de otros sectores se animen a subirlos.

La música -interpretada por la banda Corazón de Jesús- pone la nota de alegría en el sitio, mientras la plaza central comienza a llenarse de devotos y feligreses que llegaron a la fiesta. El juego del palo ensebado congrega a cientos de personas de diversas comunidades y barrios de Ambato. Juan Pilamunga, presidente del barrio La Merced, cuenta que los conocimientos de estos juegos se trasmiten de generación en generación.

El palo ensebado es uno de los juegos tradicionales que aún se mantiene en las comunidades indígenas y campesinas de Tungurahua y que tratan de conservarla. En la punta cuelgan productos como ropa, cuyes, licores, frutas y más. Los regalos los entregan los priostes de la fiesta.

Pedro Reino, cronista de Ambato, dice que los castillos o también llamados palos ensebados no son originarios de los pueblos indígenas y campesinos sino que fueron adoptados en la conquista española, y que aún se mantienen en algunas comunidades. En esta se muestra un sincretismo, que es una mezcla de lo religioso y las prácticas indígenas. “Se colocaban productos de primera necesidad, ropa, gallinas, licor… en la parte alta para que los jóvenes demostraran su habilidad y técnicas para trepar en los troncos resbalosos. Es una especie de distracción”.

Entre un grupo de jóvenes y niños está Jesús Pilamunga. El joven se despojó de su poncho y en su cinto amarró un bolso lleno con arena. Mientras sube ‘limpia’ el palo con arena, también lleva una soga atada a sus pies. Eso ayuda a desplazarse para llegar al final y ganar una parte de los premios.

Se escuchan las voces de aliento de sus amigos y familiares. El joven llegó de la comuna Chibuleo, donde también se realiza este tipo de juegos. Nancy Manobanda, de 25 años, participó en esta tradicional prueba. “Sigo la tradición de mis abuelos, tratamos de mantenerla, porque poco a poco se perdía. Es una forma de distracción en las fiestas del pueblo, la comunidad se reúne en la plaza central para mirar a los chicos”.

La fiesta continúa entre gritos y aplausos. El sonido del bombo, el pingullo y el redoblante se escuchan en el centro de la plaza.

Germán Calvache, presidente de la Casa de la Cultura de Tungurahua, explica que en las comunidades indígenas y campesinas aún se mantiene vigente este conocimiento, que se transmite de padres a hijos. “Es posible que lo trajeran los españoles y la adoptaran como propia los habitantes de las comunidades”.

Por ejemplo, en la comunidad indígena Mogato, de la parroquia Pasa, se levantan los castillos o palos ensebados, de dos a tres veces al año. Los productos que cuelgan, como fundas con fideos, arroz, licor y frutas, son apetecidos para la población. Cuenta que las celebraciones se realizan durante las fiestas del Corpus Christi. Durante la Colonia, esta práctica cambió y aún está vigente en algunas comunidades de Tungurahua.

La simbología
Pedro Reino, cronista, dice que es una forma de burla al participante.

El palo ensebado
Es una tradición que fue adoptada por los pueblos aborígenes.

Fiestas religiosas
Estos concursos se efectúan en las fiestas de santos y Vírgenes.

Las prácticas
Estos juegos se realizan en las comunas Mogato, Chibuleo...

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