22 de October de 2014 21:29

La partida del sonido de Juan Luis Guerra y Marc Anthony 

Marc Anthony ha vendido más de 12 millones de álbumes y figura en la lista de los 10 neoyorquinos más influyentes. Juan Luis Guerra es el latino que más premios Grammy ha recibido. Foto: María Isabel Valarezo / EL COMERCIO Y Cortesía

Marc Anthony definió su sonido en los años 90, con la conjunción de salsa y líneas pop. Juan Luis Guerra
agarró el camino del merengue y la bachata, tras andar por el jazz. Foto: María Isabel Valarezo / El Comercio y Cortesía

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Luis F. Orquera. Redactor (I)
forquera@elcomercio.com

Juan Luis Guerra y Marc Anthony comparten algunas peculiaridades que van más allá de esta gira, de una amistad o de ser figuras notorias dentro de la música latina a escala mundial. Así, la aparición de ciertas personas claves en sus trayectos ha sido uno de los mayores catalizadores para su éxito. Tales acontecimientos se remontan a Fania Records, la famosa disquera con base en el Nueva York de los 70.

Si bien esta firma cesó sus actividades en 1979, su legado tuvo un impacto directo en la carrera de Anthony y Guerra y no solo por la influencia musical de sus actos. Cuando aún se encontraba activa, esta disquera dirigió sus intereses a la República Dominicana, la tierra de Juan Luis, para promover a salseros como Celia Cruz y Willie Colón.

Ahí, Fania estableció negocios como la compra de radios y nombró como distribuidor exclusivo de su catálogo para la isla a Bienvenido Rodríguez. Gracias a esto y a su aguda visión de la industria, Rodríguez llegó a ser dueño de una estación de radio, una fábrica de discos, una distribuidora de álbumes y de la disquera más exitosa del país: Karen Records.

El éxito de Rodríguez se debe a su olfato. Ya en 1975 logró internacionalizar el merengue dominicano al firmar por promoción y grabación con Wilfrido Vargas, con quien vendió más de 20 000 copias ese año. Algunos lo consideran como el ‘Rey Midas del merengue’, algo que se basa en gran medida en el éxito que capitalizó al incluir a Juan Luis Guerra en su disquera en 1985.

Antes de eso, Guerra había lanzado un disco de merengue influenciado por el jazz que aprendiera en su paso por la Universidad de Berkley en Boston. Ese esfuerzo no supuso mayores ventas ni arrebatos en la pista de baile. Fue recién bajo la influencia de Rodríguez que el sonido de los 4-40 llegó a las masas sin perder la innovación musical ni su compromiso con el folclor antillano.

Así coinciden tanto Euri Cabral, en su libro ‘Juan Luis Guerra y 4-40: merengue y bachata a ritmo de poesía y compromiso’, y Paul Austerlitz, en su obra ‘Merengue: Dominican Music and Dominican Identity’. En ambas entregas no son pocos los pasajes que reconocen que pese a la calidad de la música de Guerra, sin Rodríguez esta no habría llegado a tener la repercusión que ha tenido.

El caso de Marc Anthony es algo distinto, aunque parte con la caída de Fania en 1979. En ese momento la salsa dejó de ser dura y de barrio, y adaptó elementos propios del pop. Fueron los días de apogeo de la salsa romántica, sensual o erótica, con cantantes puertorriqueños como Tito Rojas, Frankie Ruiz y Eddie Santiago. Todo aconteció gracias a la llegada del sello que relevó a Fania en 1987: RMM Records.

Uno de sus jóvenes productores llamó la atención al definir el debut de Tito Nieves (‘The Classic’, 1988). Desde entonces, el nombre del productor y pianista de origen boricua pero nacido en Nueva York, Sergio George, se convirtió en sinónimo de salsa romántica, soul y pop. Él fue el encargado de definir el camino de Anthony por la salsa, ya que ha sido una constante en la producción de sus discos desde el primero.

Cabe recordar que el cantante empezó en el mundo del latin freestyle, un género derivado del hip hop en español, y que al volcar su interés en la salsa a inicios de los 90 tuvo la fortuna de trabajar en su álbum debut con el productor más buscado del género. Es así que ‘Otra nota’, de 1993, internacionalizó de inmediato al intérprete.

Si bien el productor ha trabajado en cuatro de los álbumes de Anthony, incluido el último (‘3.0’, 2013), su combinación particular de pop y salsa ha dibujado el mapa del estilo del cantante durante toda su carrera. Para el arreglista, compositor y líder del grupo de salsa La Malamaña, Paul Caraguay, en el mundo que rodea a los artistas internacionales se maneja todo con estándares industriales y esto incluiría a la producción, que tanto en Guerra como en Anthony ha moldeado los alcances de sus obras.

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