19 de septiembre de 2017 00:00

Juan Gabriel Vásquez: 'No creo que haya literaturas periféricas'

Juan Gabriel Vásquez, escritor colombiano. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

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 Entrevista a Juan Gabriel Vásquez, escritor colombiano

¿Qué fue en lo primero que pensó cuando en la FIL de Guayaquil lo invitaron a participar de una mesa cuyo título era ‘Suburbios literarios, guetos, favelas y comunas?

El acto reflejo fue pensar en los lugares marginados que han producido las ciudades de Latinoamérica y que en Colombia se han manifestado en términos de violencia ligada al narcoterrorismo y al narcotráfico. Después fui más allá y pensé que las novelas que he escrito están ambientadas en las regiones subterráneas de la historia. La historia entendida como esa ciudad visible y ordenada. Mis novelas siempre han tratado de escarbar debajo de esta ciudad para encontrar el desorden y las zonas oscuras de nuestra experiencia. Lo oculto y que comúnmente no se cuenta.

¿En qué autores ha visto ese mismo ejercicio?

En la literatura de Philip Roth. En mis novelas he hecho algo parecido a lo que él hace en su obra con la historia estadounidense. También, lo he visto en las mejores novelas de Vargas Llosa y de J. M. Coetzee. Estos autores tienen una obra muy vinculada a los hechos históricos, de esos espacios donde la vida pública se mete en la vida privada de los individuos y la transforma.

¿En la actualidad se puede hablar de literaturas periféricas?

No creo que haya literaturas de periferia. Creo que hay tradiciones ricas y pobres, lenguas grandes y lenguas pequeñas. No se puede comparar la tradición novelística de Inglaterra y la de Lituania o Macedonia. Kundera se preguntaba ¿qué hubiera pasado si
Kafka hubiera escrito su obra en checo y no en alemán?, y llegó a la conclusión, bastante preocupante, de que sus obras no hubieran tenido la influencia universal que tienen hoy.

Sin embargo, la literatura de Latinoamérica en algún momento fue considerada periférica.

El surgimiento de la generación del ‘boom’ rompió para siempre con cualquier sentimiento de periferia en la literatura latinoamericana. Autores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa son parte del canon de la lengua española. Si hay una lección que ellos nos dejaron fue nuestro derecho de apropiarnos de las tradiciones de todas las lenguas para construir nuestras propias narraciones.

¿Por qué hay temas recurrentes en la literatura de la región, como el de la violencia, en Colombia?

Los territorios literarios producen novelas dependiendo de sus conflictos y esos conflictos viven en el tiempo. Actualmente en Colombia se siguen escribiendo obsesivamente novelas que intentan explorar lo que llamamos la violencia colombiana. Eso ya estaba en García Márquez que escribió un artículo fantástico que se llama ‘Dos o tres cosas sobre la novela de la violencia’ y en donde se examina la relación entre la literatura colombiana y el momento social de los años cincuenta. Pero también estaba en la ‘Vorágine’, que es una novela de los años veinte que comienza diciendo ‘jugué mi corazón al azar y me ganó la violencia’. Hay temas recurrentes porque cada país tiene sus demonios.

Hay un ‘demonio’ que afecta a toda la región que es la violencia de género.

Cada época tiene sus preguntas urgentes. Estoy consciente que ahora la violencia de género forma parte de esas interrogantes. En nuestras sociedades conservadoras, ultrarreligiosas y ultramachistas hay una ansiedad profunda respecto al tema. Uno de los grandes argumentos de la gente que se oponía al proceso de paz era la teoría absurda de que como los acuerdos recogían preocupaciones de violencia de género y protección a las minorías sexuales se estaba atentando contra la familia y la religión. Estos conflictos, como siempre, se están reflejando en la literatura.

¿No es un problema que esos conflictos sean contados por personas ajenas a estos problemas?

Me preocupa mucho el posconflicto colombiano. Contar lo que ha pasado en los últimos 50 años va a ser muy importante. El relato literario no lo va a hacer la gente más afectada por la violencia. La historia de la violencia va a ser contada por personas que no la sufrieron y eso es un problema.

Juan Gabriel Vásquez

Nació en 1973, en Bogotá. Tiene un doctorado en Literatura Latinoamericana por La Sorbona, de Francia. Entre sus obras destacan ‘El ruido de las cosas al caer’, ‘Las reputaciones’ y ‘La forma de las ruinas’. Fue uno de los invitados internacionales de la tercera edición de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Participó en una charla titulada Suburbios literarios, guetos, favelas y comunas.

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