3 de junio de 2015 20:13

A Joaquín Sabina le alegra el auge de la izquierda en Latinoamérica

Joaquín Sabina (izq.)se reunió  con el presidente  Rafael Correa (d),  este  miércoles 3 de junio de 2015. El cantante se encuentra en el país como parte de la gira '500 noches para una crisis'. Foto: EFE.

Joaquín Sabina (izq.)se reunió con el presidente Rafael Correa, este miércoles 3 de junio de 2015. El cantante se encuentra en el país como parte de la gira '500 noches para una crisis'. Foto: EFE.

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Agencia EFE

El cantante español Joaquín Sabina se alegra por el auge que la izquierda latinoamericana ha vivido en los últimos años y, aunque asegura que no está de acuerdo con todos los presidentes de la región, subraya que sí lo está "con lo que los ha producido", es decir, con "la gente".

Se refiere a los movimientos que propiciaron lo que llama "esa nueva esperanza en América Latina", de la que dice ignorar "cómo acabará", pero cree que en Venezuela "está acabando bastante mal" y que en países como Ecuador "las cosas van razonablemente bien".

Al margen de la política, cuando habla de Latinoamérica, el interprete de Así estoy yo sin ti alude al Macondo de García Márquez, a la Santa María de Juan Carlos Onetti, al "territorio mítico" con el que soñaba a los 17 años, cuando leía a los autores insignes de Latinoamérica, una región a la que está agradecido. "Me cambió la vida", afirma.

En un encuentro con periodistas en Quito, donde actuará este viernes 5 de mayo, el cantautor explicó que decidió revivir su disco 19 días y 500 noches, en que se basa su actual gira, porque quería regresar a su "amadísima Latinoamérica" y, al mismo tiempo, huir de la crisis de España.

El mejor "pretexto" para ello fue "reproducir ese disco que es el que más nos gusta tocar en vivo", indicó, y ello dio pie a un "tour" que ha sido el "más gratificante" de su vida.

Sobre las crisis, como la que vive España, dijo que son malas "para el bolsillo de la clase trabajadora", pero "para los artistas suelen ser muy buenas, porque producen materiales de derribo con los que construir canciones".

Entre bromas y sorbos de cerveza, el músico de Úbeda (sur de España) habló sobre lo que le llevó a componer: esa necesidad de "vivir otras vidas" y sobre las cosas en las que se inspira, porque se considera una persona que cree "en la vida, en lo que toca, en lo que huele, en lo que besa" y en aquello "con lo que sueña".

Y, además, Sabina se alimenta para componer de las cosas de la vida cotidiana, incluidas las que se narran en las páginas de sucesos de los periódicos, dijo.

Como escritor, explicó que hoy es "el que el niño de 14 años quería ser", pero como cantante se considera resultado de "una absoluta casualidad", pues nunca imaginó ni soñó serlo, por lo que no disfruta especialmente de "los oropeles de la fama".

Esos honores -asegura- son "un traje que me viene muy grande y que me quito, como el (sombrero) bombín, cuando bajo del escenario".

Al preguntarle sobre la crisis en España, el cantante de Por el bulevar de los sueños rotos expresa desconfianza hacia las soluciones que pueden aportar los políticos y asegura que no está "enamorado" de los líderes de Podemos (uno de los partidos políticos emergentes en su país) "pero sí de la gente que los vota".

"Creo que en España el caso de la corrupción se ha ventilado tanto que puede servir como catarsis. Creo que va a ser mucho más difícil que en los próximos años los políticos metan la mano en la caja", comentó.

En todo caso, le parecen "muy buenas noticias" la actitud de la gente que ha aupado a esos grupos políticos y en particular, la de los jóvenes españoles, que "parecía que estaban anestesiados o dormidos" y con Podemos y otros movimientos "han despertado".

Al hablar de sus gustos musicales, el trovador confesó que no conoce músicos ecuatorianos y criticó, por otro lado, a los autores de canciones que "no han leído un libro en su vida ni saben juntar dos palabras y se atreven a rimar; malditos sean...".

"Como todo eso me produce tanto rechazo me refugio en el silencio y en vivir las vidas ajenas que me proponen los libros", confesó el artista, quien afirma estar estupefacto de que "gente tan joven" vaya a sus actuaciones.

Esa afluencia de público cree el artista que obedece a "una cierta magia que uno no sabe por donde le viene" pero, en todo caso, salir al escenario le produce siempre una sensación de sorpresa. "Me dan ganas de devolverles el dinero de la entrada", bromea una vez más.

Sobre sus canciones, las nuevas y las viejas, Sabina dice que hay algunas que "se mueren, o en las que el polvo de los años pesa demasiado", pero otras "uno nota que las toca, las canta y las interpreta con más corazón, con mas rabia incluso que cuando las compuso. Esas merece la pena redescubrirlas de otra manera".

El compositor, de 66 años, tiene entre sus proyectos pintar al óleo y hacer un nuevo disco, pero no mucho más, porque no es un hombre que haga muchos planes. "No quiero saber lo que voy a hacer la semana que viene", dice tajante.

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