2 de junio de 2015 13:22

¿Cuáles son los secretos en la creación literaria de Javier Vásconez?

Vásconez terminó de escribir su nueva novela ‘Hoteles del silencio’. La publicación se lanzará en el 2016, al igual que ‘Novelas a la sombra’. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

Vásconez terminó de escribir su nueva novela ‘Hoteles del silencio’. La publicación se lanzará en el 2016, al igual que ‘Novelas a la sombra’. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Durante los últimos cuatros meses, el escritor ecuatoriano Javier Vásconez ha leído 158 novelas. Las 158 obras que este año participan en el premio literario Rómulo Gallegos -el único en lengua española que no está relacionado con editoriales y que no es un premio comercial-, y del cual él es uno de los jurados.

En este proceso de lectura descomunal Vásconez descubrió, entre otras cosas, que la literatura latinoamericana se trasladó definitivamente a la ciudad, que hay cierta influencia de la novela negra en los escritores, que hay interés por narrar sobre los conflictos de pareja y que la literatura colombiana goza de una gran pujanza y poder narrativo.

Durante el mismo lapso, Vásconez terminó de escribir su nueva novela ‘Hoteles del silencio’. Una obra que según una de sus amigas es una pesadilla, para otro de sus amigos la historia de una mujer misteriosa, y para él una novela de un amor y de un silencio.

La publicación se lanzará en el 2016, al igual que ‘Novelas a la sombra’, un volumen de sus obras cortas (Jardín Capelo, El retorno de las moscas, La otra muerte del doctor y El secreto) editado por el Fondo Económico de Cultura.

Días antes de su viaje a Venezuela para definir los ganadores del Rómulo Gallegos, Vásconez conversó con EL COMERCIO sobre su proceso de creación literario. Un mundo en que según él lo más importante es encontrar el tono.

¿Su proceso de creación literaria es metódico al estilo de Mario Vargas Llosa o caótico, semejante al de Michel Houellebecq?

Ni lo uno ni lo otro. Esos ejemplos me parecen dos extremos que no me convencen. Ha habido momentos en mi vida en los que he sido muy disciplinado. Me he levantado muy temprano y trabajado como un obrero.

Una novela siempre será una construcción narrativa que necesita de una dedicación de muchas horas. Con el tiempo me he acostumbrado a llevar libretitas y papelitos en los que en cualquier momento del día anoto algo que se me ocurre.

Lo que al final me importa es que la novela sea convincente, que esté bien escrita y que tenga intensidad y fuerza. Eso cuenta más que el proceso de cómo uno escribe.

¿Escribe directo en la computadora?

Yo escribo a mano con estilógrafo. Después paso a la computadora y hago entre ocho y 10 borradores. La nueva novela tuvo nueve borradores.

¿Cree en la inspiración literaria?

Hay días que son mejores que otros, como en todo. Hay días en los que afuera brilla el sol y el parque de al lado de mi casa está luminoso; y hay días en los que aplastado por la lluvia o las nubes de Quito uno se siente más melancólico.

Lo importante es no dejar que el hilo de la creación literaria se desvanezca. Una de las cosas que más me cuesta es encontrar el tono con el que hay que empezar a escribir un libro.

¿El tono?

El tono en la literatura es algo así como buscar una canción en la radio, al inicio escuchas una especie de sonidos y rumores, hasta que por fin afinas el dial y escuchas exactamente la canción que quieras oír.

Encontrar el tono no es algo que se aprende, es algo que uno busca y que viene desde dentro. En ‘Hoteles del silencio’ conseguí el tono de inmediato, eso no me pasó en la ‘Piel del Miedo’, el tono lo encontré después de mucho tiempo.

¿Cuándo inicia una novela ya tiene pensado cómo será el final?

Tengo todo en la cabeza desde el comienzo, pero como es lógico a lo largo del proceso de escritura las cosas varían. Hay personajes que empiezan en un papel secundario y con el tiempo se vuelven relevantes. Hay personajes que poco a poco se apoderan de la novela, lo único que yo hago es dirigirlos.

En la actualidad, ¿cuál es el fin de su escritura?

Escribo para conocer mejor a mis personajes y para conocerme mejor a mí mismo. Escribir es parte de mi vida.

¿Una forma de catarsis?

Toda literatura es una forma de catarsis. Es una aventura. A veces escribo porque quiero saber más sobre Jorge Villamar o del Doctor Kronz, otras veces los personajes me invocan a hablar sobre ellos. Todos los personajes, hasta los animales que aparecen en mis libros, son parte de mi personalidad.

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