24 de mayo de 2017 00:00

Adiós al James Bond del buen humor y la sonrisa pícara

Roger Moore, que interpretó en siete ocasiones al mítico agente británico, murió a los 89 años.

Roger Moore, que interpretó en siete ocasiones al mítico agente británico, murió a los 89 años. Foto: www.srf.ch

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Redacción Espectáculos y
Agencia DPA (I)

Pasó a la historia como el actor que durante más tiempo encarnó a James Bond pero, tras entregar su licencia para matar, sir Roger Moore se dedicó en cuerpo y alma a defender los derechos de los niños y de los animales como embajador de Unicef y activista de Peta.

La única batalla que no pudo ganar fue la del cáncer. Moore, que en octubre habría cumplido 90 años, falleció ayer en Suiza tras una “corta pero valiente” lucha contra la enfermedad, según informaron sus tres hijos en un comunicado.

Con todo, hasta el final de sus días mantuvo esa sonrisa pícara con la que conquistaba tanto a sus ‘chicas Bond’ como a los fans que se acercaban para pedirle un autógrafo.

Desde que en 1973 se metió en la piel del agente secreto 007, en la película ‘Live and Let Die’, el nombre de Roger Moore estará siempre ligado al legendario espía británico, aunque el actor jamás en su vida pidiera un vodka martini “mezclado, no agitado”.

“La gente me sigue saludando como James Bond”, aseguraba a Dpa en 2012. Y no era para menos: entre principios de los 70 y mediados de los 80 lo encarnó en siete ocasiones -tantas como Sean Connery-, convirtiéndose en el ‘sex symbol’ de los servicios secretos de Su Majestad.

No obstante, las amas de casa británicas hacía tiempo que habían caído rendidas ante sus encantos, pues en sus comienzos Moore trabajó como modelo para prendas de punto.

Moore, que ha sido el primero de los seis James Bond en dejar este mundo, no perdió jamás el sentido del humor a lo largo de sus 12 años como agente secreto. De hecho, sus detractores llegaron a afirmar que había corrompido un poco al auténtico personaje de la novela de Ian Fleming, más serio.

Tenía 58 años cuando devolvió la ‘licencia para matar’. “Ese fue el punto más bajo de mi vida”, dijo al diario The Guardian. Pero no está muy claro que lo dijera en serio.

Con todo, este hijo de un policía y un ama de casa no siempre tuvo demasiados motivos para sonreír. Entre otros problemas de salud, hizo frente a un cáncer de próstata y sufrió graves problemas cardíacos que le obligaron a tener un marcapasos entre sus posesiones más preciadas.

Inició su carrera a mediados de los años 40, con papeles secundarios, hasta que saltó a la fama en la serie ‘El Santo’. En más de 70 años de carrera, su nombre figura en 96 producciones para cine y TV, de las cuales deja cuatro proyectos pendientes.

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