16 de junio de 2017 09:23

Imán feminista se enfrenta a la ortodoxia al abrir mezquita liberal en Berlín

el proyecto de Seiyran Ates resulta, ante todo, una provocación para los musulmanes conservadores.

El proyecto de Seiyran Ates resulta, ante todo, una provocación para los musulmanes conservadores. Foto: Twitter / @TuncayOezdamar

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Agencia EFE

Una mezquita liberal, abierta este 16 de junio de 2017 en las dependencias de una parroquia evangélica de Berlín y con una defensora de los derechos de las mujeres al frente, Seiyran Ates, socava los cimientos de los círculos fundamentalistas en Alemania.

La mezquita lleva el nombre de Ibsn Rusch-Goethe, en referencia a Averroes y al escritor alemán, que fomentaron el diálogo entre el Islam y Occidente, lo que subraya la vocación de intercambio entre culturas de la que surge un proyecto que irrita tanto a musulmanes ortodoxos como a algunos cristianos fundamentalistas.

Ante la puerta del local en el que se había convocado a la prensa para la inauguración de la mezquita, un hombre reparte octavillas de Ciudadanos Activos de la Alemania Cristiana (ABCD, en sus siglas en alemán), con críticas a la apertura de una mezquita en un edificio protestante.

Pero el proyecto de Seiyran Ates resulta, ante todo, una provocación para los musulmanes conservadores. Ates nació en Estambul en 1963 y llegó a Alemania cuando tenía 6 años en compañía de sus padres.

Mientras estudiaba derecho, trabajó como voluntaria en una organización de ayuda a mujeres turcas en Alemania y resultó herida de bala en un ataque de un grupo radical turco. En 1997 empezó a trabajar como abogada, se concentró en la lucha contra la violencia de género y publicó algunos libros que no fueron bien recibidos por la comunidad turca, con títulos como 'El error del multiculturalismo' (2007) o 'El Islam necesita una revolución sexual' (2009).

Entre 2006 y 2009 perteneció a la Conferencia Alemana sobre el Islam, un foro de diálogo entre el Gobierno de Berlín y los musulmanes germanos creado por el entonces ministro de Interior, Wolfgang Schuble, quien le dijo con frecuencia que los musulmanes liberales tenían que organizarse.

"Al final tuve que darle la razón", admite Ates, al explicar las razones que la llevaron a crear la mezquita. "Me di cuenta de que, como musulmana progresista, no era responsable criticar permanentemente a las organizaciones existentes y no hacer algo para no dejar en sus manos la educación de los niños", explica.

Ates asegura que siempre ha sido creyente, pero nunca logró sentirse en casa en ninguna de las miles de mezquitas que existen en Berlín. "En todas era discriminada como mujer, tenía que ir a otra habitación para la oración, las mujeres no podían presidir la oración ni predicar, eso era parte de lo que queríamos cambiar", subraya.

En un libro presentado también hoy, 'Señora Imán', Aytes admite que durante mucho tiempo soñó con que alguien fundara una mezquita liberal, en donde ella no se sintiera discriminada, entre otras cosas por no llevar velo islámico.

Al final optó por llevar ella misma adelante su visión, en el tercer piso de un edificio que forma parte de las instalaciones de la parroquia evangélica de San Juan, en el barrio berlinés de Moabit.

Ates deja claro que no se trata sólo de un proyecto de mujeres y, ya al comienzo de la conferencia de prensa, agradece el apoyo de todos los hombres que le han ayudado, tanto en el terreno práctico, como en el ámbito teológico.

"No quiero que se piense que esto sólo es un proyecto de un par de feministas locas", recalca. Una de las ideas claves es que a la mezquita tengan acceso todas las confesiones musulmanas y también personas que sencillamente están interesadas en el Islam.

"Lo que nos importa es la relación individual de cada personas con Dios, el camino que siga es cosa de cada quien", añade el teólogo Abdel-Hakim Ourgui, una de las seis personas que ha acompañado a Aytes en el proyecto de fundación de la mezquita.

Otro de sus objetivos es intensificar la lucha contra el terrorismo fundamentalista dentro de la comunidad islámica. "Las organizaciones que existen simplifican las cosas cuando dicen que la violencia no tiene que ver con el Islam. Mientras haya violencia en nombre del Islam, tenemos que confrontarnos con ello", recalca Aytes.

"Fundamos la mezquita porque queremos reformar el Islam desde dentro", concluye en su libro.

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