22 de marzo de 2016 00:00

Nuevos datos sobre la época prehispánica

Los pescadores de la isla Puná fueron parte de la investigación. Foto: Archivo/EL COMERCIO

Los pescadores de la isla Puná fueron parte de la investigación. Foto: Archivo/EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo Editor
(F-Contenido Intercultural)

Los valles de Japotó, en Manabí, y Huayrapungo, en Cañar, los alrededores del lago San Pablo, en Imbabura, el sector de Yacuviña, en El Oro, y la isla Puná, en Guayas, conservan el legado de sus antepasados. Los pescadores de este último sector, por ejemplo, mantienen las técnicas ancestrales empleando redecillas o anzuelos elaborados con nácar.

En Otavalo y Huayrapungo, en cambio, se mantiene el uso del kichwa como idioma. También, la medicina ancestral y las aplicaciones de técnicas ancestrales de confección de textiles y sistemas agrícolas, dice Napoleón Almeida, quien lideróel proyecto denominado Principios culturales y tecnológicos asociados a las modalidades de ocupación territorial en el período de la integración, valoración y uso en el Ecuador actual.

Para cumplir ese trabajo, que se inició en mayo del 2013, se seleccionaron estos cinco lugares por su alto valor. Se formaron equipos multidisciplinarios con arqueólogos, antropólogos, geógrafos, historiadores, químicos y un especialista en paisaje natural.

En cada uno se descubrieron sitios arqueológicos que nunca fueron estudiados. Almeida habla de 70 que no se sospechaba que existían. De estos sitios se escogieron cinco de Japotó, Huayrapungo, lago San Pablo, Yacuviña y la isla Puná.
Los antropólogos trabajaron en dos etapas: etnográfica y etnológica. La primera fue muy descriptiva sobre los rasgos culturales que podían identificar en los pescadores y agricultores, sus tecnologías y tradiciones, señala Almeida.

La segunda consistió en buscar y seleccionar con el aporte de otras ramas, una o dos tecnologías tradicionales que podrían sustentar una propuesta para el Ecuador actual.

Se escogieron las albarradas, que son depósitos ancestrales de agua dulce de la Costa y que podrían sustituir la dotación del líquido vital por parte de los tanqueros, señala Almeida.

La otra fue la cerámica arqueológica de Huayrapungo, “que es muy exquisita”. Según Almeida, tiene gran cantidad de formas y patrones de diseño, que representan una hibridación cultural inca-cañari. La propuesta es el rescate simbólico en productos de elaboración masiva.

La investigación, que fue ejecutada por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y tuvo el respaldo académico de la Universidad de Cuenca, consta en el libro ‘Estudios multidisciplinarios en cinco espacios prehispánicos tardíos del Ecuador’. Esta publicación será presentada el 7 de abril, en este centro de estudios de Cuenca.

En cada zona, también, hubo geógrafos, que generaron mapas temáticos publicados en el libro. Los historiadores, en cambio, descubrieron documentos inéditos en archivos del Ecuador y los químicos analizaron los constituyentes de la alfarería de cada lugar para encontrar las relaciones culturales entre los pueblos.

Intercultural

El libro ‘Estudios multidisciplinarios en cinco espacios prehispánicos tardíos del Ecuador’ se presentará en Cuenca


30 técnicos
Trabajaron en los cinco sitios investigados.

30 km2
Fue el área que se estudió en cada lugar.

Tres prometeos
Aportaron con sus conocimientos.

Dos años
Duró la investigación en los cinco sectores.

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