16 de enero de 2018 00:00

Schuberth Ganchozo crea instrumentos de inspiración huancavilca

Ganchozo con uno de sus nuevos instrumentos, la maringua, marimba de caña. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Ganchozo con uno de sus nuevos instrumentos, la maringua, marimba de caña. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

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Alexander García
Redactor  
(F-Contenido Intercultural)
agarciav@elcomercio.com

Engunga-tugaduaja-chanduy. Las tres palabras designan a sendas comunas de la península de Santa Elena. Son vocablos originales de una lengua muerta, observa Schuberth Ganchozo, nombres que unidos y pronunciados en voz alta tienen un ritmo y ofrecen pistas sobre la musicalidad huancavilca o guancavilca (600 d. C. 1530 d.C.), la cultura indígena que dominó territorios de las provincias de Guayas, Santa Elena y Manabí antes de la conquista española.

Ganchozo, músico y luthier guayaquileño, autoidentificado con la cultura montuvia, creó toda una nueva saga de instrumentos musicales de caña guadúa y de inspiración ancestral. En la provincia de Santa Elena realiza audiciones con jóvenes para integrar con esos instrumentos la Guancavilca Orquesta de Percusiones (Guaope). Prepara además un disco con músicos guayaquileños, una aproximación contemporánea a la música de los huancavilcas.

Es un renacer musical de lo precolombino, dice. “La continuidad de la cultura prehispánica en la península no se ha roto, son culturas vivas. Las melodías que encontramos en los cantos religiosos y paganos de la península pertenecen a la proporción cuatro a uno de la geometría huancavilca ancestral, las notas musicales de esos cantos tienen esa figura”.

Los cantos que sobreviven en comunas como Libertador Simón Bolívar guardan la figura de la pentafonía mayor, la proporción cuatro a uno, cinco notas musicales que forman una línea melódica. La proporción de los diseños geométricos de los antiguos pobladores de la Costa también es de cuatro a uno, bajo esa concepción grabaron los diseños y sellos de las piezas arqueológicas, explica el músico, que se encuentra en la etapa final de un proceso de investigación de dos años.

“Sobre el concepto de geometría musical, llegamos a lo que se conoce como el tonal huancavilca. Es una geometría sonora, a partir del concepto de cómo grababan el pensamiento y su cosmogonía en sus diseños”, explicó Ganchozo. “Como fueron culturas olvidadas o segregadas, idearon formas de mantener sus tradiciones y su misticismo”.

Los instrumentos fueron construidos bajo la misma premisa, con materiales autóctonos como la caña brava y mansa –los tambores están amarrados con cordones de paja toquilla y tallo de banano – y afinados también en el tonal, “a escala diatónica del sol”.

Entre los instrumentos que construyó junto con los artesanos de las comunas de Libertador Simón Bolívar, Manglaralto, Barcelona y Olón está la maringua, marimba de guadua, que se diferencia de la afroecuatoriana porque en vez de resonadores verticales utiliza una gran caña horizontal en forma de bongo, como las canoas en donde los comuneros pescaban antiguamente.

La maringua balsa es otro instrumentó idiófono, con siete líneas de tablillas de caña sobre pequeños tubos de guadua. El güiro en forma de pecado es un instrumento para rasgar. También se usa una caracola ceremonial de llamado. En las audiciones que iniciaron en Olón para integrar la Guaope, Ganchozo busca involucrar en el tonal ancestral a jóvenes músicos de grupos de hip hop, salsa, bandas de pueblo y música folclórica.

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