13 de octubre de 2014 20:53

Instagram es una ventana para la exhibición en el mundo virtual

Las imágenes en Instagram se acompañan del símbolo #, seguido por una palabra que describe la fotografía. Con #luxury hay 7 millones de publicaciones en la Red. Foto:  Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Las imágenes en Instagram se acompañan del símbolo #, seguido por una palabra que describe la fotografía. Con #luxury hay 7 millones de publicaciones en la Red. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón.  Redactora (I) 
ialarcon@elcomercio.com

Imágenes de autos último modelo, mansiones y los artefactos más caros se han convertido en una tendencia en las redes sociales. Instagram es la plataforma donde los usuarios exponen una vida llena de lujos y comodidades apreciadas por cientos de ‘likes’ de sus seguidores. Pero, ¿a qué responde esta actitud?

Para Alejandra Jiménez, usuaria de Instagram desde hace tres años, lo que más le atrajo de esta red social es la facilidad de compartir imágenes sin necesidad de leer las opiniones de otros, como sucede en Facebook o Twitter. Este sitio, por el contrario, resalta únicamente la parte gráfica en el perfil de cada usuario. Además, permite seguir cuentas no solamente de amigos sino también de quienes publican fotos “interesantes”.

Según la psicóloga María Teresa Benítez, la tendencia forma parte de una nueva forma de comunicación basada en el uso de fotografías. Los jóvenes, principalmente, han reemplazado el texto por la gráfica para mostrar estados de ánimo, preferencias o simplemente relacionarse con los demás.

Este comportamiento también es parte de un proceso de identificación y construcción de la identidad. Las imágenes que denotan privilegios y situaciones de felicidad, aunque no sean reales, hacen referencia a lo que la persona quiere alcanzar o le gustaría ser y tener, según explica Benítez.

Diego Cóndor, profesor de Ciencia y Cultura de la Universidad Salesiana, afirma que las aplicaciones permiten una representación del usuario, significa “cómo quiero que me vean”. Los múltiples espacios que existen en la Internet facilitan que la persona se convierta en la estrella, sin necesidad de ser alguien reconocido. En esta “sociedad del espectáculo”, estos espacios son comunes, por lo que surge una “tentación” de adquirir fama a través de la exhibición.

Un ejemplo, según Cóndor, son las ‘selfies’ porque con su uso las personas buscan “engrandecerse”. Además, al mostrarse junto a lujos o propiedades están apelando al deseo de los demás usuarios que observan su perfil, y son quienes van a aplaudir este comportamiento porque es lo que quisieran tener.

Este nuevo fenómeno responde al bombardeo de las imágenes y a las exigencias del mundo actual, el cual ha enseñado a las nuevas generaciones que los conceptos de éxito y de felicidad se relacionan con las posesiones materiales.

Elisa Bravo, usuaria de Instagram desde hace un año, afirma que prefiere esta red social porque le permite experimentar con sus imágenes y lograr efectos que lucen profesionales. Además, puede compartir momentos especiales al igual que fotos que antes se almacenaban en el álbum familiar.

La presión por enmarcar cada momento viene desde los ritos en el hogar en torno a recordar situaciones importantes a través de las imágenes. Ahora hay un cambio de esta fotografía “memoria” a una de “conexión” que, con ayuda de los dispositivos móviles, permite exponerse en la Web.

Además, forma parte del fenómeno de plasticidad, esto quiere decir que con las aplicaciones se pueden subir, bajar y modificar las imágenes con rapidez, por lo tanto, la persona puede adoptar y desechar diversos roles.

La psicóloga clínica Virginia Guerrero coincide en que este no es un proceso nuevo. Siempre existió la tendencia a tomarse fotos junto a propiedades lujosas o con las joyas más costosas, pero no existía la facilidad que hay en la actualidad para compartirlas.
Con Instagram, y sus aplicaciones como Instacollage, se puede mejor la calidad de las fotos, lo que les permite resaltar en esta nueva realidad que es la virtual, donde cada cosa deja de tener un significado si no está presente en la Red.

Esto además explica el surgimiento del fotógrafo amateur versus el profesional. El artista por ‘hobby’ busca un reconocimiento mostrándose de diversas maneras para distinguirse de los demás. Pero el momento de fama, explica Cóndor, solamente dura un día, por lo que se sienten obligados a continuar subiendo fotografías.

La Internet, por otro lado, abre un campo de oportunidades donde las personas pueden interactuar y explorar hasta encontrar lo que define su verdadero ser. Es por esto que es importante que no se lo vea únicamente como un proceso positivo o negativo, sino como algo descriptivo. Es una nueva forma de comunicación que para quienes están inmersos dentro de este mundo tecnológico es “natural”.

Por esto, es importante que los padres estén atentos a lo que los jóvenes buscan transmitir y considerar que son formas creativas de encontrarse a sí mismos y diferenciarse de los demás. Según la psicóloga Benítez, deben ser conscientes de que la ropa o el auto no los define como individuos.

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