14 de agosto de 2014 00:00

La infraestructura inclusiva da un valor agregado al turismo

La hostería Mindo Lago cuenta con rampas habilitadas ­para sillas de ruedas en toda el área que ocupa. Foto: El Comercio

La hostería Mindo Lago cuenta con rampas habilitadas ­para sillas de ruedas en toda el área que ocupa.Foto: El Comercio

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Redacción Sociedad (I)

El conocer nuevos sitios y disfrutar de la naturaleza ha sido una pasión para Mercedes Narváez, de 94 años. Aunque no siempre ha podido embarcarse en todos los viajes que ha deseado. Principalmente porque la infraestructura turística no le daba las facilidades para movilizarse con soltura, en sus silla de ruedas.

Pero cada año encuentra más sitios que toman en cuenta a las personas con discapacidad o a adultos mayores con dificultades para caminar.

La silla de ruedas, que usa desde hace dos años, se ha convertido en su compañera infalible en los viajes. Esta semana estuvo en la hostería Arasha Resort & Spa , junto a sus hijas y nietos. La ventaja de este lugar es que hay rampas para acceder a todos los espacios.

Las cabañas son las más cercanas a la recepción, los baños son amplios para ingresar con una silla de ruedas y además tienen tubos colocados en las paredes para que el huésped pueda agarrarse de ellos mientras se relaja con una ducha.

Para Bernardo Garzón, propietario de la hostería Mindo Lago, esto da valor agregado al servicio, que es bien valorado por las familias. Él recuerda que cuando inició la atención en su hostería (2005) se realizaban caminatas nocturnas, eran un atractivo para las personas, pero no para quienes tenían inconvenientes para caminar.

Incluso en una ocasión, uno de los asistentes tuvo que cargar a su hija durante todo el recorrido. Ahora tienen rampas y el sitio tiene iluminación para facilitar el acceso.

Narváez valora el no tener que subir escaleras para llegar a su cabaña. Eso le causa dolor en sus piernas que se convierte en una jaqueca. Más cuando termina exhausta luego de un viaje de dos horas en vehículo, desde Quito hasta Arashá.

Ella bromea con los dos jóvenes que se acercan al auto para ayudarla a salir. “Cuidado que soy fuerte”, les aclara.

Son parte del personal de la hostería. Ellos se encargan de llevarla hasta su cabaña y de mostrarle donde queda la piscina. Ahí está Mariana Paredes, otra turista asidua.

La piscina es uno de sus sitios preferidos, porque tiene una rampa que le permite disfrutarla. La artritis en sus rodillas hace doloroso el bajar gradas en las piscinas comunes.
Este tipo de infraestructura responde a una campaña nacional que el Ministerio de Turismo impulsa junto al sector turístico privado, desde el 2012.

Además, se logró la publicación de un Manual de Accesibilidad para los sitios de alojamiento. En este se especifican las condiciones a las que deben regirse los lugares para ser considerados como accesibles. El manual ha sido difundido con diversas empresas hoteleras para que puedan aplicarlo en sus infraestructuras.

Hasta ahora ha tenido acogida. Baños, en la provincia de Tungurahua, es un ejemplo. Fue declarada Ciudad Accesible debido a la construcción de rampas de acceso a los principales sitios turísticos y a su señalización.

También obtuvo reconocimientos internacionales como el premio de Society for Accessible Travel & Hospitality y el Premio Reina Sofía de España, en el 2010. El hostal Las Granadillas es un referente.

Tiene tres pisos y todos se conectan con un sistema de rampas. Las puertas son anchas, precisamente para el acceso de las sillas de ruedas.

Su dueño, Alfonso Morales, inició este proyecto en el 2005. Su vida de viajero influyó en la decisión. También se le complicaba ir a sus sitios turísticos preferidos porque no tenían infraestructura que sea incluyente y facilite la movilización en silla de ruedas.
Algo similar ocurrió con Patricia Aguirre, pero en otro rincón del país: en Mindo.

Su abuelo usó sillas de ruedas durante sus últimos años de vida, por ello constató lo difícil que le resultada poder disfrutar con su familia del tiempo libre en otros sitios turísticos.

Ella abrió el hostal Birdplanet. Cuenta con una rampa en el comedor y una habitación adaptada. La hostería hace turismo inclusivo desde hace un año. Se especializa en la atención a personas con discapacidad del extranjero. Cada mes recibe ocho personas, en promedio.

Pablo Marañón hospeda la misma cantidad en su hostería Huasquila Amazon Lodge. Está en la provincia de Napo.
Cuenta con siete habitaciones equipadas, que fueron construidas hace cinco años, luego de que se evidenciara la necesidad de tener infraestructura inclusiva. Los viajeros llegaban y no tenían las comodidades del caso. Además, los senderos fueron adaptados para que circulen personas con discapacidad visual.

Según el Ministerio de Turismo, una de las razones por la que el sector se ha vuelto más inclusivo ha sido la demanda.

En un informe publicado en 2012 por esa Cartera, se detalla que cerca de 60 millones de personas con alguna discapacidad viajan anualmente por motivos turísticos y recreativos a escala mundial. Además, se ­calcula que de los 125 millones de personas que demandan este servicio en Europa, el 70% de ellos tienen los recursos económicos para viajar frecuentemente al extranjero.

Actualmente se está desarrollando el Plan Estratégico de Turismo Accesible, para conocer el número de turistas con discapacidad que se mueven en el Ecuador y el número de sitios inclusivos.

El estudio se hace en las provincias de Imbabura, Pichincha, Tungurahua, Napo y Guayas, según Pamela Valverde, técnica del Área de Dirección de Productos e Innovación. ­Estará listo en noviembre.

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