1 de April de 2014 19:00

Un informe revela los principales problemas que enfrentan América Central y del Sur

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Falta o exceso de agua, una producción de alimentos insuficiente y enfermedades son los principales problemas que amenazan a América del Sur y Central, según el último informe de un grupo de expertos anunciado este martes (1 de abril de 2014) por el investigador José Antonio Marengo.

Este científico del Instituto brasileño de investigaciones espaciales (INPE) trabajó en la elaboración del informe del Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (GIEC) de la ONU, divulgado el lunes (31 de marzo de 2014) en Yokohama (Japón), el más alarmista desde el 2007.

"En la Amazonía, la temperatura sigue aumentando aún cuando disminuye la deforestación. En América Central, la temperatura aumenta, las lluvias disminuyen y hay más enfermedades como el dengue", transmitido por el mosquito aedes aegipty, indicó en rueda de prensa Marengo. quien coordinó el capítulo dedicado a esta región.

Según el experto, el calentamiento global seguirá y el aumento de la temperatura puede llegar a ser de 4,5ºC al final de siglo XXI si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. "Si queremos evitar un calentamiento superior a 2ºC debemos lograr cero emisiones de gases desde ahora", subraya Marengo.

En este nuevo informe del GIEC, una mayor cantidad de impactos del cambio climático fueron identificados en Sudamérica y Centroamérica con respecto a 2007: no sólo con inundaciones y sequías o daños al ecosistema sino también en "impactos sociales en las zonas urbanas", en donde las mujeres son las más vulnerables.

El derretimiento de los glaciares en Patagonia provoca inundaciones en Amazonía, como hoy sucede en el estado brasileño de Acre, fronterizo con Perú. "Los últimos tres años de sequías y grandes inundaciones en Amazonía dan una idea del problema que puede aumentar en el futuro", subrayó el investigador.

En cambio, el riesgo de desertificación del bosque amazónico disminuyó. Nuevos métodos de evaluación muestran que la región que puede ser afectada por la falta de lluvias es la que ya quedó deforestada.

"Es una buena noticia pero no hemos solucionado el problema. Si la deforestación retoma un ritmo acelerado puede conducirnos al peor escenario de desertificación de la Amazonía de aquí a 50 o 100 años", asegura.

En Bolivia, la falta de agua ya afecta a los indígenas Aymara y el noreste semiárido de Brasil "podría pasar a ser árido". Para enfrentar estos problemas, los gobiernos deben tomar medidas urgentes de 'adaptación'.

"En el noreste de Brasil, el problema no es la falta de agua sino la gestión del agua. La construcción de tanques, por ejemplo, es un sistema de 'adaptación' para reducir los riesgos de vulnerabilidad de la población", explicó el investigador.

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