17 de junio de 2016 00:00

37 indígenas impulsan una feria agroecológica en Saraguro

La vendedora María Saca (der.) coordinó las ventas de la asociación el sábado pasado en el cantón lojano de Saraguro. Foto: Lineida Castillo/EL COMERCIO

La vendedora María Saca (der.) coordinó las ventas de la asociación el sábado 11 de junio en el cantón lojano de Saraguro. Foto: Lineida Castillo/EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

En el cantón lojano de Saraguro se difunden los principios de la cosmovisión andina como el respeto a la naturaleza en las actividades agrícolas.

Este proceso empezó hace seis años cuando la Fundación Savia Roja abrió una escuela de agroecología para asesorar a los indígenas en las técnicas ancestrales de siembra. Allí, asistieron 57 indígenas de Ilincho, Gunudel, Lagunas y La Matara y de la vecina parroquia de San Lucas.

Durante un año aprendieron y compartieron conocimientos sobre las técnicas ancestrales de la siembra, preparación de la tierra de acuerdo con las fases de la Luna, cosecha, acompañamiento de plantas, elaboración de abonos naturales, utilidad de las plantas medicinales y comestibles.

Al final se graduaron como promotores sociales en agroecología, manejo de cultivo y de la tierra y crearon la Asociación Agroecológica de Saraguro. “Nos habíamos preparado para cultivar la tierra, pero no teníamos los conocimientos ancestrales que están vinculados al cuidado del hábitat”, dice Marianita Lozano.

A María Saca, de 65 años, sus padres le enseñaron que la naturaleza, el hombre y la Pachamama son un todo sagrado. Ella sí cultivaba con abonos naturales, pero en el curso aprendió el acompañamiento de las plantas hembras y machos para que exista armonía.

Esos conocimientos fueron puestos en práctica enseguida, explica Ruth Chávez, presidenta de la Asociación. Por eso, cuando terminaron el curso todas estaban listas para ofrecer alimentos saludables directamente al consumidor. “Nuestros productos se distinguen por el sabor y textura”.

Ellas cultivan los productos típicos de la Sierra como el brócoli, fréjol, col, coliflor, hierbas medicinales, papas, choclo, perejil, espinaca… También, elaboran queso, quesillo y crían animales menores.

Por los resultados obtenidos en las ventas y para abaratar costos en el traslado de sus productos, 20 indígenas de la parroquia San Lucas se separaron de esta organización y crearon otra paralela.

Las 37 que se quedaron abrieron una feria agroecológica en Saraguro, que funciona en el parque de Las Culturas, los sábados desde las 06:00.

A ese espacio llegan, por turnos, cinco mujeres responsables de vender toda la producción que sacan las 37 socias. También, comida típica como cuy asado, tortillas de maíz, caldo de gallina criolla…

El sábado pasado, la socia Rosa Guamán estuvo al frente de las ventas. Las hortalizas, granos, tomate, babaco, huevos, mermeladas, entre otros productos, se expusieron sobre una larga mesa. Hasta el mediodía vendió todo, incluso los 10 cuyes que fueron preparados.

Ellas comercializan solo los productos que cultivan en sus huertas. No compran a otros. Además, entre las socias se intercambian alimentos y semillas como parte de la reciprocidad, identidad y la convivencia en comunidad.

Otra particularidad es que los clientes saben que para comprar en esta feria deben llevar su canasto. Como parte de los principios de respeto a la naturaleza, las socias no ofrecen fundas plásticas. “Así evitamos una mayor contaminación ambiental”, dice Rosa Vicenta Guamán.

En este tiempo han educado a la población y por eso los clientes prefieren comprar en esta feria. Para la ama de casa, Margarita Sarango, estos productos son sanos.

AJosé Muñoz también le preocupa la salud de su familia, “por eso compró en esta feria”. Pero también le llama la atención la capacidad emprendedora de estas mujeres y que los productos se vendan al mismo precio o más económicos en relación con los que se cultivan de la forma tradicional.

El trabajo de las socias de la Asociación Agroecológica es supervisado por un técnico que realiza controles sorpresas en las huertas.

El objetivo es confirmar que nadie esté utilizando químicos en las siembras y asesorarles en cosas puntuales como fortalecer la siembra de alimentos andinos.

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