21 de junio de 2017 16:23

India se vuelca con la celebración del día mundial del yoga

El primer ministro de la India Narendra Modi participó hoy, 21 de junio de 2017, en una clase masiva de yoga con motivo de la celebración del tercer día internacional del yoga. Foto: AFP.

El primer ministro de la India Narendra Modi participó hoy, 21 de junio de 2017, en una clase masiva de yoga con motivo de la celebración del tercer día internacional del yoga. Foto: AFP.

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Agencia AFP

Los indios celebraban este miércoles 21 de junio de 2017 el día del yoga, como millones de personas de otros países, con clases al aire libre. Entre los practicantes destacaba el primer ministro Narendra Modi, para quien esta disciplina ha permitido “conectar” el mundo con India.

Cada 21 de junio, la fiesta de la música hace vibrar las calles de muchos países. También es el día internacional del yoga, decretado por la ONU a petición de Modi.

Al amanecer, la Connaught Place de Nueva Delhi parece una fortaleza blindada por la policía. Los participantes, vestidos de blanco, pasan los bolsos por los escáneres montados en camiones para los controles de seguridad.

Venimos en familia, entre amigos o colegas. Comerciantes, profesores, políticos, todos saltan de la cama al alba para celebrar esta tercera edición.

Bajo la mirada de soldados y en medio de la muchedumbre, Abhi Aggarwal, de 24 años, espera el comienzo de la clase. No es un alumno asiduo pero no se perdería esto por nada del mundo.

“Cuando todos juntos, en el mismo momento, realizamos los mismos movimientos, es algo único”, comenta. “¡Más energía y pensamientos positivos!”, añade su madre, Meena. Su padre, cuando no trabaja, da ocasionalmente clases de yoga. “Una hora de yoga por día y Dios cuidará de ti las 23 restantes del día”, asegura.

Entusiastas del yoga en la India participan en un taller masivo de yoga conducido por el Baba Ramdevij en el Día Internacional del Yoga. Foto: AFP.

Para los adeptos, esta disciplina ancestral -mezcla de estiramientos musculares y técnicas de relajación mental- posee innegables virtudes terapéuticas.

Desde hace 40 años, llueva o haga calor, Vishnudeo Vishwakarma comienza el día con posturas de yoga a las cinco de la mañana en el parque de su barrio de Nueva Delhi.

“Si compras una máquina y no la haces funcionar durante un año, dejará de funcionar. El cuerpo es lo mismo. Si no lo haces trabajar, tus articulaciones y músculos se oxidarán”, explica esta jubilada de 66 años.

Desde su llegada al poder en 2014, el nacionalista hindú Narendra Modi ha convertido la promoción de la cultura ancestral india en un eje de su política cultural. El coloso de 1 250 millones de habitantes posee un ministerio dedicado al yoga y a las medicinas tradicionales, como la ayurvédica.

“Hoy el yoga es parte integrante de tantas vidas. La popularidad fuera de India es grande y ha conectado el mundo con India”, se congratuló el primer ministro desde Lucknow, capital del estado de Uttar Pradesh. Allí, sobre la esterilla, siguió la clase, entre una multitud de aficionados.

Los detractores de Modi le reprochan una visión únicamente hindú de la cultura india, en detrimento de otras minorías religiosas.

En Connaught Place la sesión de yoga comenzó con instrucciones desde un altavoz. “Inspira, expira”, repite sin cesar una voz melodiosa como si fuera un mantra. Como fondo se escucha la música de un sitar.

Durante 45 minutos, un mar de gente vestida de blanco se levanta y se agacha, como si formara olas. Los principiantes parecen algo confusos, los demás siguen la clase muy sincronizados. De rodillas en medio de todos ellos, una periodista de televisión hace un directo. Ellos ni se inmutan.

“Gracias a todos, que tengáis un buen día, y tranquilo”, concluye la voz. La multitud le contesta, como ritual final, con una risa que invade el espacio. Miles de personas como si fueran un solo cuerpo.

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