26 de July de 2010 00:00

El implante mamario es una cirugía en boga

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Redacción Sociedad

La cirugía de aumento de senos es una de las más demandadas en el país. Rubén Manzano, presidente del capítulo Pichincha de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, aporta cifras sobre este tipo de operaciones. En el 2009 se importaron 16 000 implantes, y se colocaron al menos 133 prótesis mensuales.

Para el 2010, se ha previsto la importación de 20 000 y hasta mayo pasado se han colocado 750 (150 implantes al mes).

La primera y más importante de las recomendaciones: la operación debe ser practicada por un cirujano plástico y para efectuarla se utilizan implantes de gel de silicona.

Los implantes pueden ser redondos o anatómicos y tienen una superficie lisa o texturizada. Esta última fue diseñada para evitar que se genere una contractura capsular. Anteriormente el material del implante ocasionaba que el organismo formase una cápsula demasiado gruesa alrededor de la prótesis, lo cual producía una contractura que deformaba el implante, la mama y producía intenso dolor.

El cirujano plástico Rómulo Guerrero, ex presidente de la Federación Ibero-Latinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (Filacp), explica que hace 15 años, el 10% de implantes ocasionaba este problema, que ahora no es común.

La cirugía dura entre una hora y media y dos horas y los implantes se pueden colocar detrás de la glándula mamaria, debajo de la fascia (tejido blanquecino que cubre al músculo) o detrás del músculo.

Guerrero explica que la fascia tiene la ventaja de que es un tejido no distensible, que brinda más soporte y disminuye el desplazamiento de las prótesis. Además, produce menos sangrado e inflamación y reduce así el tiempo de recuperación.

En Ecuador, todos los implementos médicos deben contar con registro sanitario, según la exigencia del Ministerio de Salud y la legislación actual.

Guerrero explica que para obtener el registro sanitario, los fabricantes deben presentar un certificado de origen, con el registro sanitario emitido en ese país, un examen clínico que indique que el producto ha sido probado en personas, la vida útil del implante, entre otros.

En marzo se produjo una polémica en Francia cuando las autoridades sanitarias comprobaron que las prótesis Poly Implant Prothése eran fabricadas con un material distinto al que había sido autorizado al obtener el permiso sanitario. Por ello fueron retiradas del mercado.

La inspección se realizó debido a que aumentaron las notificaciones de rotura y complicaciones con estos implantes, que también se distribuyeron en Ecuador, pues contaban con el registro sanitario de su lugar de origen y con uno local.

Guerrero dice que es difícil que los cirujanos emprendan un control de calidad, por lo que es necesario apoyarse en las disposiciones de organismos sanitarios internacionales.

Gloria Arbeláez, coordinadora del proceso de control y vigilancia sanitaria de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha, explica que existe un acuerdo ministerial que determina que solo los institutos, hospitales y clínicas están autorizados para ofrecer este tipo de cirugías que requieren de internación, quirófano, atención ininterrumpida, y con los equipos adecuados.

“Sí encontramos establecimientos que no tienen autorización. También hay centros de reducción de peso, centros de estética o spas, que no pueden realizar intervenciones médicas”.

La cirujana plástica española María del Mar Vaquero cree que el médico cumple un importante papel al orientar al paciente antes de una cirugía. Y destaca la importancia de que un cirujano especializado realice esta práctica. “Si se operan muy jóvenes y caen en manos de sitios no confiables, están condenadas a múltiples intervenciones”.

20 años o más

No hay nada definido  en cuanto al tiempo de duración de los implantes mamarios,  explica el cirujano plástico  Rómulo Guerrero.“La mayoría de fabricantes habla de que  duran 20 años. Pero, en realidad, vemos pacientes con prótesis de más años y no ha existido necesidad de quitarlos”.

Si se presente una  anormalidad en la forma, la consistencia o hay  una variación en la posición, se realizan exámenes para conocer si es necesario reemplazar los implantes.

Cuando se detecta que  un producto no cumple con los estándares de calidad exigidos, la Confederación  Internacional de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (Ipras) comunica  a  los cirujanos asociados y  recomienda  que no se los use. 

Investigaciones de especialistas  han determinado que los implantes no alteran la fertilidad  ni la lactancia en los momentos del embarazo.

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