21 de July de 2010 00:00

‘Los impactos de los derrames afectan más a los sectores vulnerables del país’

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Redacción Sociedad

Iván Narváez, catedrático de Estudios Socioambientales de la Flacso

¿Qué impacto tiene un derrame de petróleo o de combustible en la vida cotidiana de una comunidad?

Los combustibles, luego de ser procesados, se convierten en productos químicos contaminantes. Su mal uso genera impactos negativos al ambiente. Los problemas pueden darse por la mala combustión de estos productos o por el derramamiento en el agua. Por ejemplo, cuando hay derrames, las comunidades rurales siguen utilizando el agua para el consumo humano. Es decir, para sus actividades diarias: aseo, comida, pesca, alimento para sus animales. El impacto ambiental genera consecuencias a nivel físico, biótico. Afecta a todo su entorno natural y a sus formas de vida.

¿Los efectos son más severos si se trata de una serie de derrames, como sucede, por ejemplo, en Esmeraldas y en la Amazonía ecuatoriana?Por su puesto, la exposición continua a estas condiciones genera impactos más severos. Las personas constantemente están inhalando elementos tóxicos. Eso, a su vez, genera problemas a la laringe, pulmones, congestión nasal, entre otras enfermedades. El agua contaminada causa enfermedades a la piel y al estómago. Es un proceso degenerativo. Las consecuencias las pagan los sectores más vulnerables que son los niños, mujeres embarazadas y las personas de la tercera edad.

¿Los impactos resultan más graves cuando los perjudicados son personas en condiciones de pobreza?

Efectivamente. Los impactos afectan a los sectores más pobres. Es decir, donde se producen este tipo de hechos, por lo general son los lugares más extremos. Cuentan con menos infraestructura, son menos favorecidos en seguridad social, en salud, en seguridad alimentaria. Están más expuestos a la hostilidad de la naturaleza.

¿Por qué sucede este tipo de problemas?

Esto es resultado de un modo de extracción irracional de los recursos naturales. El problema de fondo en el Ecuador es que este proceso extractivo genera impactos severos negativos. La extracción no genera beneficios directos para las comunidades sino más bien sirve para incrementar la renta del país que genera el producto.

Es decir, los logros económicos por la extracción no llegan a beneficiar a las comunidades afectadas. ¿Por eso continúan en condiciones de pobreza?

El país productor no solamente que no tiene capacidad de industrialización sino que vende el petróleo a un precio bajo. Luego adquiere un producto procesado a un alto precio. El modo de extracción está sujeto a una racionalidad de impactos negativos sociales, culturales, ambientales e incluso económicos en la medida que el Ecuador no recibe los réditos económicos suficientes.

¿Los residentes de estos lugares afectados, necesariamente, deben cambiar de hábitos de vida?

Ellos viven un proceso de adaptación tortuoso, doloroso y nefasto para las comunidades. Pero han tenido que ir adaptándose. Con el tiempo han logrado mínimamente disponer de salud, educación, vialidad y transporte. Algún beneficio les llega de la modernidad.

¿Cómo han aprendido a vivir con esa exclusión que usted menciona?

Estos impactos afectan a la salud y para eso se han tomado medidas reactivas como la instalación de centros de salud, medicinas para paliar los dolores más comunes: cabeza, mareos. Además, ya no solo consumen los productos de la caza y pesca, sino alimentos enlatados y los que llegan desde el centro del país. Modifican la ingesta de productos contaminados por los de otras regiones.

¿La impunidad de los responsables es otra consecuencia que afrontan los afectados de este tipo de problemas ambientales?

Hay una normativa explícita que garantiza los derechos fundamentales. Y existen varias alternativas para reclamar los derechos. Una es la compensación en función de pago de penas de quienes hayan sido responsables. Otra es administrativa, donde el funcionario responsable debe ser castigado. Y la remediación y la reposición. Pero hay problemas de cumplimiento y desconocimiento por parte de la sociedad. Además, vivimos en una sociedad que vive una crisis de cumplimiento de normas y leyes. Hay una crisis ética y social.

En EE.UU., las autoridades sanitarias temen un alza en las patologías mentales relacionadas con el estrés entre los ciudadanos de las zonas del golfo de México afectadas por el vertido de crudo. ¿Una reacción así no solo se produce en ese país?

Sí existe preocupación pero con un sistema ineficiente. En países como el nuestro, donde no hay planificación ni recursos para prevención y reposición, es más complicado. En países desarrollados el ser humano tiene un carácter importante. Pero aquí más valor tiene los bienes.

¿Qué se debe hacer para cambiar esta realidad?

Hay que crear una institucionalidad adecuada que posibilite invertir en la capacitación de los funcionarios. Esta, además, debe permitir la aplicación de la Constitución y que esté encaminada a defender los derechos fundamentales del ser humano.

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