7 de May de 2015 21:48

Tras el rastro de una fe perdida en la guerra

La película  'Ida' fue premiada con un Oscar a Mejor película extranjera. Foto: Captura.

La película 'Ida' fue premiada con un Oscar a Mejor película extranjera. Foto: Captura.

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Fernando Criollo
Redactor (I)

Lejos de las tradicionales fórmulas del entretenimiento masivo, el director Pawel Pawlikowski llega a las carteleras locales con ‘Ida’, una obra que rompe esquemas por su tratamiento y su contenido y que se ha convertido en uno de sus mejores trabajos hasta el momento.

Pawlikowski lleva su historia a la Polonia de la posguerra, en la década de los 60, cuando Anna (Agata Trzebuchowska) una joven novicia se prepara para tomar los votos que la convertirán en monja. Criada como una huérfana de la guerra, el noviciado parece el único destino posible para una joven que no ha conocido más familia que las religiosas que la criaron.

Pero todo cambia cuando a pocos días de la ceremonia, la madre superiora insiste en que Anna, salga del convento para conocer a su tía Wanda (Agata Kulesza), que aparece como el único vestigio de su familia y de la que hasta ahora se desconocía su existencia.

Desde el primer momento, Pawlikowski se arriesga con la técnica y la cámara y enfrenta al espectador a un mundo construido con imágenes poco comunes en un espacio dominado por el espectáculo del ‘blockbuster’.

Una fotografía impecable de composiciones artísticas que, desprovistas de color, potencian las emociones y resaltan los detalles imprescindibles en un ambiente austero y sencillo pero muy bien retratado.

Y en ese escenario aparecen dos mujeres separadas por un abismo abierto por el tiempo, la distancia, la ausencia, el olvido e incluso la fe. La tensión es casi palpable durante un encuentro en el que Wanda le confiesa a su sobrina que su verdadero nombre es Ida Lebenstein y que además es judía, lo que provoca una conmoción entre dos personas tan familiares pero a la vez tan extrañas.

Tía y sobrina emprenderán un viaje que las llevará a reencontrarse con un doloroso y casi extinguido pasado en busca de sus parientes desaparecidos tras la ocupación nazi, en la Segunda Guerra Mundial. Pero en el camino, la experiencia y el tiempo compartido abrirán una ventana para que cada una se descubra a sí misma en la vida de la otra.

Con un trabajo interpretativo que impacta con el fiel reflejo de un estado de abandono, curiosidad, desdicha y esperanza, Trzebuchowska y Kulesza serán las piezas claves de una historia que por su crudeza y verosimilitud conmoverá al espectador con su humanidad. El viaje llegará a su clímax en dos momentos devastadores que pondrán en duda las creencias políticas y religiosas y alterarán el destino de sus protagonistas.

En medio de ese conflicto familiar, el director hace que la vida de Ida trascienda la individualidad para establecer una conexión con las tradiciones de un férreo catolicismo y un difícil pasado político que han definido la historia de un territorio golpeado por las guerras y el delirio político y religioso.

Contextos que han significado el rechazo del filme en su propio país, acusado de “serios defectos históricos” por una organización nacionalista pero que por otro lado merecieron un Oscar como la mejor película extranjera, como un trabajo intenso y memorable.

Video: YouTube/  Cine Maldito

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