10 de junio de 2018 11:49

Una serie de eventos desafortunados mostraron el humor e improvisación de Liniers y Montt

Museo de Arte Contemporaneo, Presentacion de los ilustradores Liniers y Montt en su show de stand up. Foto: Vicentes Costales/ El Comercio

Museo de Arte Contemporaneo, Presentacion de los ilustradores Liniers y Montt en su show de stand up. Foto: Vicentes Costales/ El Comercio

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Ana Belén Veintimilla

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La clave del stand up de Ricardo Siri Liniers y Alberto Montt es el componente ilustrativo. Fue esta segunda parte la que falló a nivel técnico en su presentación en Quito la noche del sábado 9 de junio, en el Café Democrático del Centro de Arte Contemporáneo.

El evento se inició después de tener al público esperando para ingresar por más de 30 minutos. Pero en menos de 10 minutos empezó a fallar la proyección de las ilustraciones en vivo. En lugar de parar el show, los artistas hicieron gala de su humor y demostraron que para ellos la improvisación está a la orden del día.

Pero a medida que pasaba el tiempo y no se arreglaba la pantalla gigante, los técnicos decidieron improvisar una pequeña televisión digital. El público que superaba unas 500 personas no se conformó ya que era casi imposible ver de forma clara los dibujos que acompañan a las anécdotas.

En ese momento los comediantes decidieron parar el programa para que los técnicos arreglen el desperfecto. Durante la espera, el público vitoreó por traer de vuelta al comediante Ave Jaramillo quien abrió la noche con un monólogo de cinco minutos para introducir a los artistas. Ante el nuevo llamado él también improvisó unos 20 minutos más para entretener al público que en ese punto empezaba a frustrarse.

En ese receso, y sin protocolo alguno, los asistentes hicieron fila para conseguir un autógrafo o fotografía con los dibujantes. Quienes para disimular el paso del tiempo aceptaron las largas filas. Montt con micrófono conversaba con el público y con Ave, mientras firmaba autógrafos. Mientras Liniers averiguaba si alguno de los asistentes había estado preso.

El evento tomó un rumbo descontrolado en el que, mientras un perro se paseaba libremente frente a los artistas, explotó una luz que alumbraba al escenario. “Demasiado latinoamericana la huevada”, decía Liniers entre risas.
El sentido del humor de los historietistas, su capacidad de improvisación y su paciencia con el equipo técnico -que logró solucionar la proyección de la pantalla gigante cerca de las 22:00- logró que el público riera con ellos frente a la desorganización.

A esta hora recién empezó el show oficial, un espacio dividido en tres segmentos en los que mientras Liniers hablaba, Montt dibujaba su percepción de la anécdota y luego intercambiaban lugares. Se sentía un poco más acelerado el show por las largas horas que ya llevaban en el escenario. Aun así, reían, “no sabes la paranoia que tengo de regresar a ver la pantalla”, decía entre risas Montt.

En la tercera parte los dos artistas dibujaron juntos para ironizar sobre películas como ‘Titanic’ o cuentos infantiles y mostrar algunas de sus ilustraciones. Liniers aprovechó para enseñar algunas historietas que salen del mundo de Macanudo para acercarse a su humor un tanto más oscuro. Montt mostró algunas de sus dosis diarias y hasta contó sus anécdotas en Twitter con el papa Francisco, quien lo ha bloqueado.

Ambos se despidieron pasada las 23:00 de una noche que sacó risas a pesar de una serie de eventos desafortunados.

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