8 de abril de 2018 00:00

La huella del auge cacaotero, en francés

El Malecón de Vinces (Los Ríos) en la primera década del siglo XX, en plena bonanza de la pepa de oro.

El Malecón de Vinces (Los Ríos) en la primera década del siglo XX, en plena bonanza de la pepa de oro.

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Alexander García
Redactor agarciav@elcomercio.com (O)

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La clase adinerada que afloró en la costa tras el gran auge de las exportaciones de cacao ecuatoriano entre los años 1880 y 1920 estuvo vinculada en el imaginario popular con la vanalidad -en las representaciones del teatro costumbrista, por ejemplo-, cuando no a la arrogancia y a la fanfarronería.

Los grandes hacendados, personajes que amasaron fortunas hasta comprar títulos nobiliarios y que vivían entre París (Francia) y Guayaquil y sus haciendas del Litoral, fueron tomados como símbolo de alienación de la moda y la perfumería europeas en los pueblos costeños. El legado documental de la época del ‘Gran cacao’ ofrece una perspectiva diferente sobre los productores que impulsaron el proceso de conformación de una economía agroexportadora. Los libros y revistas que se conservan en bibliotecas antiguas de la provincia de Los Ríos dan cuenta del interés de las familias de los grandes cacaoteros por las humanidades y por la lectura, incluso en francés.

La Biblioteca Municipal Juan Montalvo, del cantón Vinces, cuenta con un fondo de 9 000 volúmenes. Más de la mitad de libros y revistas corresponden a los siglos XVIII y XIX e inicios del siglo XX.

Según datos del repositorio, entre un 10 y 15% son libros en francés, un síntoma de la influencia que el país europeo ejerció incluso en la arquitectura de la localidad: sobreviven bienes patrimoniales como el antiguo Palacio Municipal. El inventario del proyecto de rescate del Patrimonio Cultural del 2008 identificó también libros en francés en la Biblioteca Justino Cornejo, de Puebloviejo, también en la provincia de Los Ríos.

La biblioteca de Vinces, fundada el 17 de mayo de 1897, está ubicada en un segundo piso de una edificación del centro, en la intersección de la calle Bolívar –una ‘bahía’ comercial ocupada por decenas de tricimotos, con música tropical sonando fuerte desde los locales de ropa- y el callejón Urdaneta -donde se apuestan más ventas ambulantes-.

En los estantes de libros en francés se encuentran entre otros volúmenes añosos cuatro tomos de ‘Le panorama de la guerre’ de 1914-1918, de Henri Levéque, un recorrido enciclopédico por la historia de la Primera Guerra Mundial, con fotografías e ilustraciones de los grandes momentos de la confrontación bélica. También en el ámbito histórico se sitúa ‘La Russie a la fin du 19 siecle’ (Rusia a fines del siglo XIX), de 889 páginas y publicado en 1900.

Uno de los libros más antiguos es ‘Lucil Ferrais’, una colección de Derecho Canónico editada en latín en el año 1795.

Entre los textos de la biblioteca constan registros oficiales de inicios del siglo XX, informes ministeriales y decretos de Ley aprobados por el general Eloy Alfaro y libros en español, de diversos autores hispanoamericanos.

Destaca también una primera edición de los ‘Capítulos que se le olvidaron a Cervantes’, de 1895, “ensayo de imitación de un libro inimitable”, obra póstuma del escritor ecuatoriano Juan Montalvo.
Sonia Miño, bibliotecaria por 25 años en el repositorio municipal de Vinces, explica que entre los libros en francés se encuentran textos de medicina, volúmenes legados al Municipio mediante donación como un testimonio del boom de la bonanza de la pepa de oro.

Los hacendados del Litoral aprovecharon los recursos de las exportaciones de cacao para enviar a sus hijos a estudiar en Europa, donde se formaron médicos, arquitectos e ingenieros que luego regresaron al país y que contribuyeron también al desarrollo de las profesiones liberales en el país, sostiene el historiador guayaquileño Ángel Emilio Hidalgo.

Hidalgo, catedrático e investigador, miembro de la Academia Nacional de Historia, dirigió el equipo de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) que participó en la identificación de archivos históricos y bibliotecas antiguas de la costa, como parte del proyecto Emergencia del Patrimonio Cultural en el Ecuador.

“Sabía que la burguesía mercantil capitalista guayaquileña de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX era ilustrada, pero fue una gran sorpresa encontrar un material documental y bibliográfico tan importante en las bibliotecas de Los Ríos”, indicó el historiador.

El interés de estos lectores era múltiple, según el investigador, que describe un perfil humanista -con preocupaciones sociales- en los grandes terratenientes del periodo cacaotero, gente de mundo en conexión no solo con París sino con los grandes centros de la cultura de Europa.

Fundaron organizaciones culturales, centros literarios y sociedades de asistencia social, agrega Hidalgo. Y es que la etapa del boom cacaotero coincide con la aparición de las revistas ilustradas en Ecuador -apunta-, un elemento clave del desarrollo de la historia editorial, de la literatura y la publicidad en Ecuador.

En Vinces el proyecto patrimonial restauró 740 libros tras el decreto del 2008; el resto del fondo de libros antiguos, en condiciones de conservación, esperan por una intervención similar. Faltan procesos de restauración no solo en Los Ríos sino en prácticamente todas las bibliotecas que tienen fondos antiguos en el país, según Hidalgo, que con el proyecto de la Espol recorrió los archivos históricos y bibliotecas del Litoral y Galápagos.

“Los libros antiguos de la provincia de Los Ríos son el testimonio del espíritu de una época -apunta-, nos hablan de una generación que financió proyectos de promoción y divulgación cultural, de personas educadas en Europa con una cierta conciencia social como para regresar y retribuirle al país lo que habían aprendido afuera”.

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