28/12/2015

Las hojas de choclo y la guadúa tienen un gran perfil decorativo

Esta máscara fue elaborada con caña guadúa, cáñamo y madera reciclada. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

Esta máscara fue elaborada con caña guadúa, cáñamo y madera reciclada. Fotos: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Redacción Construir

Son objetos diseñados para cualquier temporada, no solamente para la Navidad. Son artesanías que, utilizando materiales propios de los lugares donde se fabrican, tienen un horizonte decorativo muy amplio y para todas las épocas del año.

Un taller que se dedica a esta tarea está ubicado entre la Upano y Zapotillo, en Chimbacalle. Allí cobran vida accesorios decorativos como finas y delicadas muñecas elaboradas con las hojas de la mazorca del choclo (cutul), la corteza del coco, las bolitas de ‘guaype’ o el mazapán.

Con estos productos, explica Ximena Cevallos, se laboran muñecas, cucuruchos y más personajes que conforman el imaginario nacional.

El proceso es difícil. Para dar el cuerpo se extrae la ‘tuza’ de la mazorca con un cincel u otra herramienta. Cuando están secas las hojas, se da forma a la muñeca y se pintan. Los precios varían según el diseño, el tamaño y el material. Varían desde USD 9 en adelante.

Modelos parecidos, pero con caña guadúa, cáñamo, coco, semillas de nogal, vidrio forjado y paja realiza Christian Solá en su taller Huamag Wasi, ubicado entre General Torres y Presidente Córdova, en Cuenca.

Con todos esos materiales, Solá da vida a máscaras, motociclistas, aguateros, panaderos, adoberos... en fin, a muchos personajes típicos de la cultura popular ecuatoriana.

El quid del trabajo está en el secado de la guadúa. Luego de cosecharla a los 3 años, se seca en 6 meses para que esté apta, puntualiza Solá. Los precios de sus creaciones se cotizan en USD 16 en adelante.

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