17 de septiembre de 2017 00:00

La hoja de los dioses tuvo sus orígenes en la zona andina

En comunidades andinas se conserva la tradición de consumir infusiones de coca.

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Redacción Tendencias
(F - Contenido Intercultural)

En aymara se la llama coco o coca. Y en su propio nombre se encierra su esencia: la comida de viajeros o caminantes.
A lo largo de 4 000 años, la coca ha levantado en torno de sí misma una serie de relatos que la posicionan como una de las plantas más difundidas en Sudamérica, sobre todo en la región andina, de acuerdo con los registros que se tienen en figuras precolombinas y que se complementan con los textos de los primeros cronistas que llegaron al continente.

De ella se dice que fue la hoja con la que llegó Manco Cápac luego de bajar de la morada de los dioses incas. Entre los aymara se narra el mito de que esta fue la primera planta a la que accedieron los antiguos padres después del gran diluvio que cambió los ecosistemas de la región.

Para unos y otros, la hoja de coca se convirtió en un estimulante sensorial y en una fuente de energía que reducía considerablemente el hambre. En su libro ‘Mitos, tradiciones y plantas alucinantes’, el investigador Plutarco Naranjo revela la llegada de la planta a Ecuador. La coca entró al país por vía fluvial a través del Napo y sus afluentes, para luego distribuirse en la porción de selva amazónica con la que cuenta actualmente el país.

“De aquí la planta avanzó a la región interandina, especialmente a Imbabura, por lo menos 500 años antes de la era cristiana”, escribe en su libro en el cual da a conocer los secretos detrás de varias plantas que forman parte de la etnobotánica ecuatoriana.

La importancia de la coca para los pueblos originarios de los Andes se aprecia en las distintas cerámicas que se fabricaron en alusión a esta planta. Los alfareros de la cultura Capulí, por mencionar una de las culturas locales, representaron a hombres y mujeres masticando coca como símbolo de su importancia en la sociedad.
En estas figuras se observa que en los cachetes existen pequeños bultos en referencia a la forma tradicional de consumir la planta: masticando un puñado de hojas secas.

En su artículo ‘La desaparición de la coca en el Ecuador’, el investigador Lynn Hirschkind apunta que una de las razones para esto fue que la Iglesia consideraba a esta planta como un vínculo con la “religión nativa, la malvada magia y el curanderismo”.

Otra de las razones fue que los cultivos de coca competían con otros más apetecibles por los colonos españoles: la uva, la caña y las aceitunas, que fueron traídas a América para satisfacer las costumbres gastronómicas ibéricas.

La bióloga Patricia Cevallos comenta que la Erythroxylum coca es una de las plantas emblemáticas del sur del continente. Su importancia fue tal que incluso la misión científica de Alexander von Humboldt destacó la importancia de esta planta para mejorar la resistencia en las zonas más altas de los Andes durante las largas caminatas que realizó él junto con su equipo de exploradores.

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