24 de febrero de 2018 00:00

La historia de Colta en una ruta

El orquideario Sisa Wasi tiene flores y frutas de la zona tropical. Foto: Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El orquideario Sisa Wasi tiene flores y frutas de la zona tropical. Foto: Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Cristina Márquez. Redactora
(F - Contenido Intercultural)

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Una ruta para los amantes de la historia y la cultura son los productos estrella de la empresa turística Colmitur EP, del Municipio de Colta.

Ese cantón, situado a 20 minutos de Riobamba, en Chimborazo, es conocido por la diversidad cultural y por la gran cantidad de edificaciones patrimoniales que se conservan desde la época colonial.

Allí se ofrecen paquetes que cuestan entre USD 8 y 5, que incluyen un recorrido por cinco iglesias antiguas, paseos en yate, comida típica y la visita a uno de los orquidearios instalados a mayor altitud en el país.

“Colta es el sitio ideal para quienes gustan del turismo educativo y cultural. Aquí, los visitantes pueden aprender sobre la historia del país, mirar la arquitectura de antaño y, al mismo tiempo, disfrutar de actividades de aventura”, explica David Aldaz, gerente de la empresa pública Colmitur.

El recorrido se inicia en el centro histórico de Colta. Una guía, que viste el atuendo originario de la cultura Puruhá: anaco negro, rebozo rojo y un sombrero blanco de lana de borrego, es la encargada de llevar a los turistas por las rutas históricas del cantón.

Ella explica que antes de la llegada de los españoles al Ecuador, Colta estaba poblado por aborígenes puruhaes. “En las piedras labradas de algunas iglesias podemos ver símbolos indígenas. Nuestros ancestros construyeron por orden de los españoles estas capillas”, cuenta Miriam Bagua a un grupo de turistas.

Un ejemplo de la arquitectura que muestra la simbiosis cultural que ocurrió tras la conquista es la Balvanera, la primera capilla católica edificada en el Ecuador. La iglesia con fachada de piedra sigue intacta tras dos terremotos sentidos con fuerza en esa zona desde su construcción, en 1534.

Una asociación de artesanos indígenas de la zona aprovechó la antigua plazoleta de la iglesia para instalar 12 estands, donde se ofertan artesanías y tejidos manufacturados con técnicas ancestrales.

“Esta es una de las paradas favoritas de los turistas que realizan el recorrido histórico de Colta. Aquí pueden adquirir recuerdos desde USD 1”, dice Martha Pilco, una artesana.

La Archibasílica de la Virgen de las Nieves es otro punto de interés en el recorrido. Ahí los turistas pueden conocer las catacumbas donde eran sepultados los personajes importantes de la época colonial.

El orquideario Sisa Wasi es el último punto de la ruta. Ahí crecen 40 tipos de orquídeas y otras plantas de la zona subtropical de Colta. “Este es un espacio educativo y turístico. El invernadero simula un clima tropical, a pesar de que estamos a 3 300 metros sobre el nivel del mar”, cuenta Aldaz.

El orquideario está ubicado junto a la laguna de Colta. En el exterior se pueden apreciar también aves endémicas.

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