19 de enero de 2016 00:00

Hip-hop en Quito: más que un género musical, una organización social

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Pamela Castillo

Al sitio aún le faltan algunos detalles de construcción, pero cuenta con la atención diaria y con el apoyo voluntario de decenas de artistas y fanáticos del hip-hop. Se trata de la casa Nina Shunku, ubicada en La Ronda (Centro Histórico), donde los movimientos de hip-hop de Quito convergen con una finalidad social: brindar educación y residencia a los jóvenes de los sectores vulnerables de todo el país.

La casa está rearmada desde hace cuatro años sobre los cimientos del antiguo anfiteatro del Hospital San Juan de Dios, espacio que estuvo abandonado e inhabitado por más de dos décadas. Los jóvenes de Nina Shuku accedieron a este lugar a través de un comodato por cinco años con el Ministerio de Salud, entidad propietaria del lugar, y reconstruyeron cada habitación, en su mayoría, con materiales reciclados. Una vez finalizado el comodato, se tendrá la opción de extender el plazo por otros cinco años.

“El proceso nació de la autogestión. No teníamos un recurso inmediato, así que vimos la necesidad de acudir a espacios públicos y privados para pedir materiales (...) Solicitamos tablas o telas que algunas empresas ya no utilizaban”, destaca Daniel Acosta, integrante de Nina Shunku. Por ejemplo, la casa tiene un puente de madera que conecta la entrada principal con la sala de teatro. Este puente fue realizado por la facultad de Arquitectura de la Universidad Católica, a través de una gestión de intercambios culturales.

Hay aulas de clase, una bodega, un taller de tatuajes, un taller de máscaras, un espacio destinado a las artes circenses, una sala de teatro, un estudio de grabación, un estudio de locución, un comedor y una residencia para dar posada a los alumnos de intercambio.

Con un convenio que mantiene con la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), este espacio da clases de teatro social y de gestión cultural, con certificados avalados por la USFQ. Hay clases todos los días a partir de las 16:20, son gratuitas y aptas para cualquier persona.

Según Acosta, Nina Shunku (que en kichwa significa Corazón de Fuego) nació de la necesidad de trabajar con la cultura milenaria y ancestral a través del hip-hop. “Es una forma de expresión para mostrarle a la gente lo que se hace y, mediante el hip-hop, visitar comunidades y trabajar con jóvenes vulnerables y en riesgo de caer las drogas o el alcohol”.

La sala de teatro también está abierta a los colectivos teatrales del país para sus presentaciones. En este espacio, generalmente, se enseña y se presentan shows de breake dance.

El estudio de grabación está disponible para artistas de diversos géneros musicales: su uso tiene un costo, pero es mínimo. A este lugar han llegado músicos de folclor, jazz, música clásica y música espiritual.

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