14 de julio de 2015 16:33

Comer una hamburguesa trasciende a una experiencia en Brasa Viva

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Gabriela Balarezo
Redactora (I)

Al leer el menú todo resulta tentador: alitas bañadas en media docena de aderezos, costillas aromatizadas con limón y jengibre, parrilladas, bife de chorizo o lomo cocidos a elección… Entre tantos manjares que hacen agua la boca de cualquiera resulta curioso que la favorita (la mimada) de los clientes sea la hamburguesa.

‘Pepo’, al mando de Brasa Viva- ubicado en la culinaria Whymper- revela que entre todas estas especialidades cárnicas, la hamburguesa está entre las más vendidas. Claro, no es un hamburguesa cualquiera, tiene lo suyo, una marca de sabor tan particular que obliga (en acuerdo tácito) a volver a probarla más de una vez.

La parada del recorrido gastronómico transcurre un jueves de música en vivo, un par de horas antes de la llegada de los artistas, instrumentos y los grupos de melómanos aficionados a la comida o bien gastrónomos aficionados a la música o de los clientes usuales.

Pepo, empleó algunas tácticas de la época en la que cocinaba para niños, para desarrollar la fórmula única de sus hamburguesas. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

Pepo, empleó algunas tácticas de la época en la que cocinaba para niños, para desarrollar la fórmula única de sus hamburguesas. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO.

Aunque 'Pepo' asegura que la música en vivo puede transformar (para bien) la experiencia de saborear una hamburguesa, la degustación transcurre casi en silencio, solo acompañada de la música habitual de fondo y de las voces de dos mujeres jóvenes desde otra mesa.

Salen los platillos de la cocina y se distinguen a lo lejos, ya desde el momento en el que el mesero pisa la primera grada. El primer acierto es visual, la presentación es cuidada, detallada. Hasta las papas fritas tiene un orden y una razón en el plato, distinguible para cualquier buen observador.

Solo con verla se nota que no es una hamburguesa como cualquier otra, en parte porque el tomate y la lechuga no se sirven entre los panes, sino en forma de una ensalada a la que se le sumó pepinillo y zanahoria y se bañó con una ligera vinagreta agridulce de mango. Además, como firma- como emblema del restaurante- viene con un delicioso salteado especial de la casa de cebollas, champiñones y otros ingredientes secretos.

Ambos aditamentos pasaron la prueba de Pablo Cruz y Alfredo Salazar, los chefs. Alfredo destacó que la ensalada aporta frescura al conjunto y Pablo elogió el dejillo de los champiñones que impregna el salteado.

A ‘Pepo’ se le ocurrió esta adición porque no le gustaba comer nada que tuviera cebolla. Así que pensó que si lograba hacer un salteado bien preparado y bien caramelizado, podía obtener un resultado gustoso y diferente. Lo logró añadiendo queso crema y subiendo los grados de la cocción. Hasta para quienes detestan las cebollas, en todas sus formas, este preparado que baña la carne de las hamburguesas de Brasa Viva es un éxito.  Su presencia es potente sin opacar a la estrella, la proteína.

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Una foto publicada por @gabibal el

El platillo se acompaña también, como sello del local, con tres salsas y ají. De manera que un bocado no se parezca a otro y el comer, más que masticar, trascienda a una experiencia multisensorial. Aunque la idea es interesante, combinar una hamburguesa con salsa de pimiento morrón o con mayonesa de perejil, con salsa golf o un moderado ají depende de cada paladar y no es lo usual, según los expertos.

La espectacularidad de las guarniciones, porque hasta las papas fritas espolvoreadas de orégano y siete especias estaban fabulosas, no opacó a la carne. Cocinada a la parrilla mantuvo su jugosidad, en lo posible, y la cantidad, grosor y sabor resultaron óptimos. El método de cocción es la clave para ‘Pepo’, porque permite tostar la corteza y conservar suave la parte interior.

Esta combinación de texturas se facilita con el uso de la parrilla y cuidando cada detalle, desde la calidad de los ingredientes hasta la cantidad de humo de adquiere el medallón. Las secuelas del proceso, una hamburguesa con una fórmula única y su propia personalidad.

Precios: USD 7 y USD 10, según los ingredientes

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