8 de julio de 2015 15:50

‘Cabellos con corazón’ para personas con cáncer

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Carla Sandoval
Redactora (I)

“Yo de espaldas parecía mujer” recuerda con una sonrisa en el rostro Tomás Zevallos de 44 años. Él trabajaba en el ámbito político cuando decidió dejar crecer su cabello para donarlo a una niña que padecía cáncer en el Coca. Lastimosamente, la pequeña falleció antes de que Zevallos le pudiera hacer la entrega.

Corría el mes de junio del 2012 cuando Zevallos acudió al Oriente para homenajear a un grupo de niños en una comunidad ubicada en esa ciudad. Cuenta que la niña había regresado una semana antes de Quito, donde los médicos habían sugerido llevársela a su ciudad para que pueda morir en paz. No tenía cabello y durante el festejo se acercó al hombre y le dijo “cómo me gustaría tener un cabello como el suyo”.

Zevallos no pudo contener las lágrimas, “le prometí darle mi cabello”, asegura. La pequeña falleció en agosto, un mes antes de su cumpleaños. Cuando se enteró de la noticia, el hombre acudió a una peluquería frente al Hospital SOLCA, ubicado en Quito, para cortárselo. “Ya no tiene sentido dejar que crezca más”, pensó en ese momento.

Sin embargo, mientras esperaba ser atendido, preguntó a una de las trabajadoras de la estética si su cabello serviría para hacer una peluca. Todavía le faltaban 10 centímetros de largo, pero las mujeres lo contactaron con Margarita Bustamante, directora de Hair With Heart.

Tomás Zevallos dejó que su cabello crezca 28 centímetros para donarlo a una niña que padecía cáncer en el Coca, la pequeña murió antes de poder fabricar la peluca. Foto: Cortesía.

Tomás Zevallos dejó que su cabello crezca 28 centímetros para donarlo a una niña que padecía cáncer en el Coca, la pequeña murió antes de poder fabricar la peluca. Foto: Cortesía.

Hair With Heart es una organización sin ánimo de lucro que ayuda de forma gratuita a personas que necesitan una peluca luego de perder su cabello por los tratamientos de quimioterapia o radioterapia. Para poder acceder a una es necesario únicamente una cosa: el compromiso de devolverla cuando haya pasado el tratamiento.

La organización funciona desde aproximadamente 3 años. Las pelucas que se entregan a los pacientes son hechas con cabello natural y se fabrican desde cero. En el mercado, el costo de estas puede ascender hasta los USD 300.

Actualmente, Bustamante está buscando personas que ‘apadrinen’ las pelucas. El precio de fabricación de las mismas puede variar desde los USD 50 hasta los USD 100, dependiendo del largo del cabello y la edad de la persona que la vaya a portar. “Nosotros, con las donaciones que nos hace la gente fabricamos las pelucas y corremos con todos los gastos”, asegura la directora.

Sin embargo, no siempre es sencillo encontrar personas que estén dispuestas a donar dinero para hacer las pelucas. Bustamante cree que detrás de esto existe un clima de desconfianza, que se ha generado en las personas que han hecho donaciones de cabello y quieren saber a dónde va a parar el mismo sin éxito.

Hair with Heart da a quienes donan el cabello o que desean apadrinar una peluca la opción de hacer un seguimiento. Este fue el caso de Zevallos, quien luego de contactarse con Bustamante decidió dejar crecer más su cabello hasta tener un largo de 28 centímetros para hacer una peluca para Melany M. de 5 años.

Hace un año y medio, Zevallos acudió junto a sus dos hijos a hacer la entrega de la peluca a Melany M. Foto: Cortesía.

Hace un año y medio, Zevallos acudió junto a sus dos hijos a hacer la entrega de la peluca a Melany M. Foto: Cortesía.

Acompañado de sus dos hijos, Zevallos acudió a hacer la entrega del ‘nuevo cabello’ para la niña. Le llevó también un vestido y juguetes. Cuenta que si bien sus hijos habían conocido anteriormente a personas con cáncer, nunca habían visto a una niña sin cabello. La experiencia impactó a su hija, quien se puso a llorar.

La organización fue fundada pocos meses después de que Bustamante descubriera que padecía cáncer de mama. En marzo del 2012 estaba tomando una ducha cuando sintió una bola en la parte inferior de su seno izquierdo. La enfermedad estaba empezando.

La detección temprana le dio a esta mujer la opción de elegir cómo atacar el cáncer. Podía inclinarse por el más suave de los tratamientos, que hubiera evitado que pierda su cabello. Sin embargo, junto a su esposo Juan y a su hijo Nicolás decidieron combatir el cáncer de la forma más agresiva posible para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Con dificultad, Bustamante todavía recuerda las cosas más duras que tuvo que pasar durante su enfermedad. Vio sufrir a quienes la amaban y cuenta que en su mente resuena la voz de su hijo diciéndole que atacarán “con una bazuca esa hormiga” y pidiéndole fuerzas para que luche, para luchar juntos.

Aunque habían decidido atacar “con todo” el cáncer, Bustamante lo pensó antes de someterse a este tratamiento. El médico le aseguró que la quimioterapia la salvaría, pero que perdería su cabello. Ella no podía imaginarse a sí misma calva. No quería la quimioterapia.

Según Gabriela Romo, psicooncóloga, hay estudios que indican que “el 8% de las mujeres que tienen que someterse a un tratamiento de quimioterapia lo piensan de dos a tres veces antes de iniciarlo por miedo a perder el pelo”. Sobre todo en los casos de mujeres, la pérdida del cabello es lo que causa mayor impacto, el mismo que puede llevar a trastornos de depresión y ansiedad. Además, el no tener cabello es un constante recordatorio de que están enfermos, asegura.

Bustamante usó varias pelucas sintéticas, sin embargo, no se sentía cómoda. Fue en Colombia donde su esposo encontró una peluca hecha 100% de cabello natural, la llamó Catalina. “Mi Catalina me acompañó y me dio fuerza”, asegura. Su peluca lleva este nombre porque la donante del cabello del que está hecha se llamaba así.

Ese es otro de los objetivos que Bustamante persigue con el apadrinamiento de las pelucas, que estas lleven el nombre de las personas que ayudaron a hacerlas. Zevallos y Romo concuerdan en que, cuando se sabe quién recibirá el cabello, se crea un lazo entre las dos personas. Él lo sintió cuando Melany se puso la peluca, lo abrazó y lo llamó padrino. “Sientes que algo de ti está con ese niño, que lo acompaña”, afirma.

Hair with Heart ha entregado más de 50 pelucas a personas con cáncer, la mayoría niñas que no residen en Quito. Solo cuatro no han sido devueltas a la organización. “Hay niñas que lamentablemente han muerto, los papás no me las devuelven y yo soy incapaz de pedirles”, dice Bustamante.

Esta peluca de 100% cabello natural va en camino a San Vicente, Manabi para la niña de 9 años Eliana Maria Guadamud.Gracias a la ayuda de todos ustedes!!

Posted by Hair With Heart on Thursday, July 2, 2015

Aunque eso entorpece el trabajo que busca realizar Hair with Heart, Bustamante asegura que depende de las personas que reciben la peluca o de sus familiares continuar esa acción. “Primero sufría por eso, y mi esposo me dijo que entienda que si Dios es grande y la persona realmente quiere me la va a devolver, si no, ellos la necesitan más que yo. Me toca pensar esa manera”, concluye.

Zevallos considera que son pocas las personas que, como Bustamante, dedican el 100% de su tiempo a ayudar a los demás. Él actualmente intenta conseguir más personas que estén dispuestas a donar cabello o dinero para seguir construyendo las pelucas. Sabe que las posibilidades de supervivencia son bajas, pero lo importante para él es regalar felicidad a esas personas “por lo menos los últimos días que estén en este mundo”.

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