7 de octubre de 2017 00:00

Guayaquil oferta turismo en zonas campestres

Uno de los cuatro viveros, con las plantas de cacao. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

Uno de los cuatro viveros, con las plantas de cacao. Fotos: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
(F-Contenido Intercultural)

Una ruta hacia lo natural. Un contacto con el lado campestre de Guayaquil. Así es el circuito rural que promociona la ciudad.
Es una propuesta turística impulsada por la Empresa Pública Municipal de Turismo que recorre la zona agreste de la urbe porteña. La denominada Ruta del Chocolate, en la Hacienda La Victoria, es el producto estrella del circuito.

Es un lugar a 40 minutos del puerto, en la vía a la Costa, que recoge la historia cacaotera porteña. Sus 500 hectáreas de cacao fino de aroma la distinguen de otras plantaciones del país.

“Victoria es la que más produce cacao fino en el país”, cuenta orgulloso Francisco Aray, director agrícola de la hacienda. Viste con sombrero, camisa remangada y botas. “Yo soy un montuvio de Guayaquil, mi familia es de Manabí”.

El cacao se mueve con el tradicional rastrillo de madera.

El cacao se mueve con el tradicional rastrillo de madera.

Estar en La Victoria es conocer la historia costeña. El cacao se seca al sol en tendales, como en el Guayaquil de antaño. Y se lo mueve con el clásico rastrillo de madera. El cacao es milenario, recuerda Aray que hace unos años lo descubrieron en unas tumbas en Zamora Chinchipe de la Cultura Mayo-Chinchipe, asentada hace 5 300 años.

Playa Varadero es otro punto del circuito rural. A 106 km de Guayaquil, este balneario ofrece platos marineros variados en los 24 locales. En esa plaza gastronómica el horario de atención es de 08:00 a 18:00, en la temporada baja de visitas. En la época playera y en feriados, de 07:00 a 20:00.

En la zona alta de la Hacienda La Victoria hay un árbol de ceibo con buena vista.

En la zona alta de la Hacienda La Victoria hay un árbol de ceibo con buena vista.

La pangora es el crustáceo típico del lugar, por eso los comerciantes preparan un festival para promocionarlo. La sirven en salsa de mariscos, sancochada o al ajillo.

La actividad pesquera es la actividad tradicional. El comerciante Ismael Ramos fue pescador durante 10 años. “La pesca es una tradición, antes se pescaba con arpón y usando balsas sin motor”.

Los pescadores encuentran la pangora alrededor de rocas en el fondo del mar. Dejan sus redes entre 6 u 8 horas, luego recogen el cargamento.

El circuito rural incluye también cicloturismo, la vida silvestre, aventura y tradición de El Morro, gruta de la Virgen en cerro El Muerto y una visita a Puná, la isla encantada.

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