23 de septiembre de 2015 00:00

Más evidencias de antiguos pobladores de Guayaquil

Ciudadela Samanes

Parque de la Ciudadela Samanes 1 A, donde fueron encontrados restos de los antiguos habitantes de la zona. Fotos: Enrique Pesantes/El Comercio

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Alexander García
(F - Contenido Intercultural)
Guayaquil

Las investigaciones del arqueólogo Telmo López vinculan elementos de la cultura Milagro con las periferias de Guayaquil. Las tumbas en forma de chimenea (tubo vertical formado por dos o tres vasijas) y las “cocinas de brujo”, con formas humanas y animales, se pensaban exclusivas de los territorios entre Milagro (Guayas) y Quevedo (Los Ríos). Pero también estuvieron presentes en las inmediaciones del Puerto Principal.

En la última década, López ha encontrado evidencias, lo mismo en Las Iguanas, en el sector de La Ladrillera de Flor de Bastión, que en otras zonas periféricas del Guayaquil metropolitano. El arqueólogo encontró también estos elementos en lo que ahora es Sambo City (Daule) y en la hacienda El Batán, donde se erige Plaza Lagos (Samborondón).

El cierre de la exposición ‘Guayaquil chorrera’, sobre piezas arqueológicas halladas en la que se presume es la casa más antigua de la ciudad (del 100 años antes al 100 después de Cristo), motivó un encuentro de especialistas. Las piezas que se exhibieron en el MAAC fueron encontradas durante dos excavaciones en el sitio El Samán N5 A1-150 de la ciudadela Samanes 1, un parque de ceibos gigantes del norte de Guayaquil.

En los años 60 la arqueóloga Resfa Parducci había identificado en la ciudadela Atarazana piezas de un periodo posterior a la Chorrera, según apunta la arqueóloga Amelia Sánchez, quien participó en las dos excavaciones del sitio N5 A1-150. La mayoría de evidencias de Guayaquil corresponde a la cultura Milagro, que data del 500 después de Cristo hasta la llegada española, explica el arqueólogo José Chancay, de la Regional 5 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Los registros urbanos los publicaron Emilio Estrada y Francisco Huerta Rendón desde finales del 50. Durante la construcción del edificio de la Casa de la Cultura, en el centro, se halló material Huancavilca y Milagro. Y en el terreno donde ahora está la Corte de Justicia encontraron tolas de la cultura Milagro-Quevedo. “Esta era un área pantanosa y presencia de caimanes, no muy apta para asentamientos humanos, pero había abundantes recursos: cacería, pesca y tierras fértiles”, explica Chancay. “Los antiguos pobladores se adaptaron a este medio tan difícil”, agrega.

Las publicaciones de Estrada mencionan registros arqueológicos en el Colegio Vicente Rocafuerte, en la piscina olímpica, en el cementerio o frente a la terminal terrestre, donde todavía hay un peñón de un sitio conocido como Mapasingue.

Según el técnico del INPC, se requieren estudios de conformación y antropología física, sobre todo de los cráneos de las osamentas, para determinar si los individuos de la cultura Chorrera evolucionaron en los habitantes del periodo Daule-Tejar o del Milagro-Quevedo. “Puede que sea una evolución o que fueran varias culturas que se adaptaron y mezclaron”,dijo.

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