14 de junio de 2018 00:00

En Gualaquiza se protege el etnoconocimiento

La gente de la comunidad realiza recorridos etnoturísticos para dar a conocer el lugar. Foto: cortesía el paraíso.

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Isabel Alarcón

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Los bosques del sur del país albergan una variedad de plantas con propiedades curativas. Un grupo conformado por investigadores y miembros de las comunidades de Gualaquiza buscan promocionar los beneficios que estos ecosistemas pueden brindar a la salud física y mental de las personas.

Bosque Medicinal es el nombre del proyecto que desde hace dos años se está implementando en los alrededores del área de conservación y reserva ecológica El Paraíso, ubicada en la zona alta de Tumbes, en Morona Santiago.

Fredy Nugra, biólogo y coordinador del proyecto, explica que se eligió este nombre en honor a las “bondades” que se pueden encontrar en el bosque, como matico, uña de gato o ayahuasca, que ayudan a tratar diferentes padecimientos.

También están especies maderables, como el cedro, el laurel, la balsa y los demás componentes de la flora y fauna de esta zona, que la hacen única en la parte sur del país.

El Paraíso es parte del Área Ecológica de Conservación Municipal Runahurco, que cubre un área de 588 907 ha y está a cargo de los residentes de la comunidad de Tumbes.

Nugra cuenta que la iniciativa surgió con la idea de crear un modelo de gestión para aprovechar los beneficios de la naturaleza, mientras se involucra a más personas en la tarea de conservarla.

Para alcanzar este fin están trabajando con alumnos de la Universidad del Azuay no solo de carreras afines a la conservación como Turismo y Biología, sino también de Psicología y Comunicación para que a través de sus distintas disciplinas logren aprovechar y difundir las propiedades del bosque.

En esta zona se ha logrado implementar el turismo espiritual. La comunidad local aprovecha las cascadas, las plantas medicinales y los senderos para atraer a visitantes que estén en busca de procesos de sanación y de tener un mayor contacto con su interior.

Nugra cuenta que una gran parte del turismo que llega a la zona pertenece a este rubro y que otra parte, a los estudiantes y académicos.

Este año la meta es construir una estación para voluntarios, estudiantes y gente que quiera trabajar en esta área y relacionarse con conceptos como la agroecología. La idea es que sea un refugio donde locales y extranjeros puedan aprender más sobre los beneficios del bosque y puedan permanecer durante largos períodos en contacto con la naturaleza.

Afuturo se planea que este centro pueda recibir a estudiantes internacionales que tengan interés en ecoturismo.

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