22 de enero de 2017 00:00

Greenpeace y Estados Unidos alertan las amenazas que padecen las abejas

Greenpeace y Estados Unidos alertaron una vez más del peligro que corren estos insectos, cuya población disminuye en el mundo

Greenpeace y Estados Unidos alertaron una vez más del peligro que corren estos insectos, cuya población disminuye en el mundo. Foto: Archivo 

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Elizabeth Frias
Redactora (I)
efrias@elcomercio.com

Estados Unidos colocó, en la segunda semana de enero de 2017, un tipo de abeja en la lista de las especies en peligro de extinción. A la par, en la misma fecha, Greenpeace lanzó un comunicado sobre una investigación, la cual destaca que existe un riesgo ambiental para este insecto y determinó que puede desaparecer debido a problemas como el uso de ciertos insecticidas y al cambio climático, entre otras causas.

A escala mundial existen 20 000 especies de abejas silvestres, que engloban alrededor de 81 millones de colmenas, las cuales producen 1,6 millones de toneladas de miel, según datos de FAO, organismo de las Naciones Unidas.

Un tercio de toda nuestra comida depende de su polinización. La ausencia de las abejas eliminaría una gran cantidad de productos nutritivos en los hogares, como patatas, cebollas, fresas, coliflor, pimiento, café, calabazas, zanahorias, manzanas, girasoles, almendras, tomates y cacao. “Un planeta sin polinizadores sería un lugar sin diversidad de alimentos y, a largo plazo, sin la seguridad alimentaria”, comentó José Graziano da Silva, director General de la FAO.

Desde finales de 1990, los apicultores de todo el mundo observaron la desaparición repentina de abejas y comenzaron a informar sobre la disminución de las colonias.

España, en el 2013, evidenció la presencia de un ácaro llamado varroa, en zonas como Castilla y León, principales lugares apícolas del país. El ácaro ataca a la abeja absorbiendo su hemolinfa (sangre), debilitándola hasta su muerte. Por esta razón implementaron el uso de tratamientos químicos para combatirlo.

El presidente de la Asociación de Apicultores de Salamanca, Castor Fernández, en un comunicado publicado ese mismo año informó que, si no se trata debidamente el ácaro, este perjudicaría a los polinizadores y acabaría con las colmenas. En ese sentido, se determinó que la aplicación de tratamientos químicos se debe modificar cada tres o cuatro años, debido a que el parásito se inmuniza.

México, por su parte, decretó su alarma en el 2015 por la desaparición y muerte de las abejas. Zonas como Chihuahua, Durango, Coahuila, Zacatecas y Querétaro fueron las más afectadas, ya que miles de insectos no regresaron a sus colmenas. Se atribuye al uso de agroquímicos e insecticidas con nicotinoides para combatir las plagas en los cultivos como una de las razones.

La situación empeoró hace dos años porque en estas zonas aproximadamente existían 45 000 colmenas y solo quedaron 20 000, mencionó Ludovico Palma, apicultor mexicano dedicado a este oficio por más de 20 años a la agencia de información EFE.

En el 2014, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca de Ecuador (Magap) realizó un censo para conocer la situación de este sector en el país. Evidenció que existen 902 apicultores y 12 181 colmenas. El resultado fue que la apicultura está en crisis porque no existe la producción adecuada. En el país se producen 200 toneladas anuales, cuando la demanda es de 400. Por esta razón, se comenzó el trabajo para que incremente la producción local.

En el país, las razones para la escasa producción son: el uso exagerado de biocidas y agroquímicos en el campo; el desconocimiento de los apicultores en cuanto al cuidado que requiere esta especie, y el cambio climático y la no-difusión generacional de esta práctica.

Giovani Chamba, médico veterinario del Magap, menciona que el país no registra una baja alarmante de la población como en otras regiones. La especie que existe en el Ecuador es la Apis melífera, considerada, por el especialista como una de las más resistentes al ácaro varroa, principal amenaza de la especie. Esta abeja ha desarrollado su ‘rusticidad’ porque existe una constante variabilidad climática que la fortalece.

El representante de la Asociación de Apicultores de Pichincha, Alberto Munive, aseguró que la problemática se agravó el año pasado ya que se evidenciaron pérdidas en la producción de miel. La fabricación de este producto, para Munive, fue casi nula.

Actualmente se está trabajando con los apicultores para no tener problemas en este oficio. Además, entidades gubernamentales están apoyando a los gremios mediante un Plan Estratégico 2015 – 2020 que ayudará con capacitación, extracción, envasado y saneamiento de las zonas donde producir miel.

La estrategia gubernamental ecuatoriana impulsa tres aspectos: nutrición apícola, transferencia de tecnología y manejo adecuado de la actividad. Además, se desea fomentar la producción agropecuaria familiar, ir más allá de la producción de miel y asegurar ambientes adecuados a largo plazo. Para que se logre esto existen 36 técnicos en 23 provincias que asesoran a los apicultores sobre estos temas.

De acuerdo con la FAO, la presencia de abejas es signo de que los ecosistemas funcionan bien. Su trabajo como polinizadoras aseguran los cultivos de dos billones de agricultores a pequeña y mediana escala.

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