16 de febrero de 2016 18:09

Gato que saltó de un árbol se recupera en una veterinaria de Guayaquil

El felino que ayer, 15 de febrero de 2016, saltó de un árbol en el Parque La Marced será adoptado por  Mónica Gilly, la mujer que lo llevó a la veterinaria. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

El felino que ayer, 15 de febrero de 2016, saltó de un árbol en el Parque La Marced será adoptado por Mónica Gilly, la mujer que lo llevó a la veterinaria. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

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Elena Paucar
Redactora (I)

La voz alentadora de Mónica Gilly hace recobrar las esperanzas. Después de que los curiosos se disiparán y se olvidarán del gato que cayó la tarde del lunes 15 de febrero de 2016 desde un árbol de la plaza La Merced, ella ha seguido de cerca cada etapa de la recuperación del animal.

Silvestre, como lo ha bautizado por su pelaje blanco y negro, permanece en la clínica veterinaria Guayaquil. Hasta ahí fue traslado por Gilly tras un fallido rescate del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, que terminó con la estrepitosa caída del felino desde casi ocho metros de altura.


Sorprendentemente, sobrevivió. “A Dios gracias, en la clínica le suturaron su trompita, que se le rompió. Está todo golpeado, sobre todo los riñones y la vejiga. Pero él va a vivir”, cuenta Gilly.

El accidente que sufrió Silvestre generó múltiples reacciones en las redes sociales. En Twitter y Facebook decenas de personas debatieron sobre la necesidad de implementar métodos más efectivos de rescate de animales en situaciones de riesgo.

Las críticas de varios animalistas se centraron en los bomberos que llegaron para auxiliar al felino. El improvisado operativo implicó el uso de una escalera metálica que, al ascender rápidamente entre las ramas, alteró al animal que terminó lanzándose al pavimento, en medio de los gritos aterradores de los curiosos.

En la cuenta Twitter de la fundación Rescate Animal Ecuador se pidió respeto a la institución bomberil. “No juzgar a toda la institución por mala actitud de algunos miembros. Pedimos empatía a sus elementos”. Y escribieron que, si bien no es obligación del Cuerpo de Bomberos auxiliar a los animales, “hay algo que se llama humanidad y a ustedes los distingue”.

Gilly concuerda con esto. Dice que varias personas dieron sugerencias al momento del rescate, como colocar una red debajo por si el felino caía. Pero no fueron escuchados. “Si no tienen conocimiento en un rescate, es mejor que no rescaten para que las cosas no terminen en tragedia”, dice.

La insensibilidad de la mayoría de espectadores causó repudio en Gilly. Enojada, pidió a gritos a los curiosos que no se amontonaran alrededor del auto donde Silvestre se refugió después del duro golpe.

“El morbo de la gente fue terrible. Era un chiste para ellos. Estaban filmando al gato, que estaba trepado en el árbol, muerto de miedo, esperando a que caiga. Y cuando cayó querían ver si le faltaba una pierna o un ojo. Fue algo enfermo, horrible”, cuenta indignada.

Los veterinarios anunciaron que mañana (17 de febrero de 2016) por la tarde le darán el alta a Silvestre. Gilly lo adoptará y en su casa ya está separando espacio para cuidarlo. “Será el número 19. Ya tengo 18 gatos en casa”.

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