22 de septiembre de 2014 16:07

Freud, icono pop y símbolo de Viena 75 años después de su muerte

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AFP

75 años después de su muerte, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, se ha convertido en un icono pop y en el símbolo de Viena, una ciudad que durante años rechazó sus teorías. Freud está enterrado en Londres, donde encontró refugio en 1938 y donde murió de cáncer a los 83 años el 23 de septiembre de 1939. Pero su nombre sigue asociado a la capital de Austria, donde vivió 78 años.

El neurólogo recibía a sus pacientes en su célebre diván de su consulta, en el número 19 de la calle Berggasse, donde ahora está su casa-museo que visitan 75 000 turistas cada año. El pequeño apartamento se conserva como entonces y todavía hay que llamar para entrar.

"Freud es la cara vienesa más conocida en el mundo. Gracias a la literatura y al cine, sobre todo al de Woody Allen, se ha convertido en un auténtico icono mundial de la cultura pop", explica Norbert Kettner, director de la oficina de turismo de Viena.

"Aunque no tienen un conocimiento profundo de su obra, gente del mundo entero tiene el sentimiento de que sus descubrimientos le afectan directamente", asegura. El neurólogo, nacido en 1856, fue sin embargo repudiado en Viena por ser judío y por sus teorías, consideradas escandalosas por el papel central que tiene en ellas la sexualidad.

"Es la encarnación de la ambivalencia de Viena, una ciudad donde se sentía incomprendido pero que no quería abandonar", recuerda Kettner. Sigmund Freud, cuyas obras fueron quemadas por los nazis tras su llegada al poder en 1933, se exilió en junio de 1938, doce semanas después del Anschluss, la anexión de Austria a la Alemania nazi, y tras varios registros de la Gestapo en su casa. En total 130 000 judíos austriacos tuvieron que exiliarse y otros 65 000 fueron asesinados por los nazis durante la guerra, entre ellos miles de miembros de la élite intelectual vienesa.

"El recorrido de Freud es el resumen de un periodo increíble de la historia de Viena, que pasó de ser la capital mundial del arte y la ciencia, con un número récord de premios Nobel, a caer en la barbarie y en el provincianismo intelectual", explica el director de la oficina de turismo de Viena.

Símbolo del exilio forzado, el famoso diván de Freud no está en Viena sino en su última residencia de Londres-Hampstead. "Esta casa simboliza la pérdidas, la pérdida humana, científica y cultural que sufrió Austria con el nazismo y el Holocausto", afirma Monika Pessler, la directora de la casa-museo de Viena.

Para conmemorar los 75 años de la muerte de Freud, la asociación vienesa de psicoanálisis, fundada en 1908, publicará en internet todos los escritos del neurólogo, incluyendo 11 000 cartas. Por su parte la galería de arte contemporáneo 21er Haus organiza una exposición sobre 'Sigmund Freud y el peso de la representación' que reúne un centenar de obras de varios artistas bajo la dirección del estadounidense Joseph Kossuth.

A pesar de ello, los vieneses parecen seguir viviendo de espaldas a esta figura icónica de su ciudad. "Nadie es profeta en su tierra, y es cierto en el caso de Freud y Viena. Le han apreciado más en el extranjero que en Austria", asegura la directora del museo.

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