24 de mayo de 2014 15:31

La tecnología y los amigos de Franco De Vita se ganaron a los quiteños

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Redacción Entretenimiento
Quito

El concierto en primera fila del venezolano, Franco de Vita, hizo honor a su nombre. Y es que el cantante de raíces italianas se bajó de la tarima e interactuó con el público quiteño, como un espectador más.

Su presentación empezó ayer (viernes, 23 de mayo) a las 21:00 en el Coliseo Rumiñahui.

La puntualidad de De Vita se ganó el aplauso de la gente.

Una pantalla colocada en el centro de la tarima dejó ver una imagen bastante llamativa de un cielo estrellado con una luna llena. De pronto se vio el rostro del artista y se empozó escuchar su voz. Los aplausos no se hicieron esperar cuando entró en escena.

Inmediatamente se dejaron ver imágenes de tambores y timbales que entonaban una melodía bastante tropical.

El venezolano vestía chaqueta y pantalones negros. Con gesto amigable señalaba al público, mientras empezaba a interpretar los éxitos de su último disco. El sonido tenía un aire bastante tropical y andino.

De Vita animaba al público para que aplauda y levante las manos.

Unas luces amarillas salieron despegadas hacia el centro de la tarima. Esto brindó un ambiente bastante moderno y electrónico al show.

Los músicos vestidos de negro manejaban sus instrumentos con bastante precisión y acompañaban al cantante, quien demostró que todavía posee una voz pulcra, afinada y limpia.

Las imágenes en la pantalla cambiaron y dejaron ver: cataratas selváticas, ballenas, árboles y niños jugando. Y es que el mensaje de su próximo tema fue: vivir en un mundo sin violencia y sin guerra. “Que ya lo políticos no engañen a sus pueblos”, gritaba a todo pulmón el baladista.

La tecnología jugó un papel importante en el evento. Dos temas fueron acompañados virtualmente por los cantantes Wisin y Gloria Trevi, quienes se veían proyectados en unas plataformas especiales.

Luego, el artista agradeció a varios de sus paisanos venezolanos que estaban sentados en las primeras filas y flameaban una bandera del país llanero.

Llego el momento de la interacción. El venezolano se bajó del escenario y pidió a una fanática que lo acompañe cantando uno de sus temas. Sin duda, los nervios y la emoción le jugaron una mala pasada y la joven solo cantó unas cuantas frases. Franco de Vita se mostró juguetón, alegre y bromista. Luego, convido al público para que lo ayude a cantar sus temas y volvió a la tarima.

Un piano ya estaba en el centro del escenario. Sus notas dieron vida al tema Tú me das.

El fuerte de la noche fue la presencia de los amigos artistas de De Vita. Primero apareció el colombiano, Lucas Arnau, quien fue bien recibido por la gente. En la pantalla se proyectaban imágenes de los recordados cassettes. Esa escenografía llenó el Rumiñahui de un ambiente retro.

Franco de Vita tomó una guitarra acústica y empezó interpretar el éxito noventero Louis. La gente coreaba sin parar el nombre propio del famoso tema. Al final, un violinista llamó la atención, no solo por su habilidad, sino por su vestimenta (terno negro, corbata y gorra deportiva).

Los invitados seguían llegando a la cita musical. Fue el turno del exintegrante del grupo Sin Bandera, el mexicano Leonel García. El artista fue anunciado con bombos y platinos por De Vita. El mexicano muy agradecido señaló que es un placer cantar con un genio como Franco de Vita. El ambiente se volvió más festivo, cuando se escuchó un solo de guitarra eléctrica, que entonaba las notas de la canción Somos tres. El público enloqueció y coreó el emblemático tema de principio a fin.

“Cada vez que vengo, me llenan de cariño y afecto”, aseguró el venezolano mientras sentado en el piano cantó Te amo.

La cuota de invitados no terminaba. El joven cantante colombiano Gusi entró el escenario y junto a De Vita se ganó el visto bueno de los asistentes.

Pero sin duda, el momento clave del concierto fue la aparición en tarima del guayaquileño, Daniel Betancourth. El ecuatoriano vestía una chaqueta roja y pantalones negros. El artista no defraudó y estuvo a la altura vocal del propio De Vita, quien elogió al nacional.

Al final Franco De Vita y Betancourth se dieron un fuerte abrazo que duró varios segundos. El venezolano aseguró que “no cualquiera puede interpretar sus canciones”. Juntos, cantaron Si tú no estas.

Al final, Franco alabó las cualidades interpretativas y físicas del artista costeño. Betancourth se despidió del público quiteño.

Ya solo, De Vita empezó a agradecer a las madres ecuatorianas. Aseguró que gracias a ellas, sus hijas, son sus nuevas fanáticas.

El final del show fue sentenciado con un popurrí de temas, que incluyeron los éxitos Será y Solo importas tú.


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