4 de julio de 2015 20:03

Francisco se convirtió en el Papa de la conciliación

El primer Papa Latinoamericano inicia este domingo en Quito su gira por la región, que también incluye a Bolivia y Paraguay. El Sumo Pontífice trae un mensaje de renovación y solidaridad. Foto: EFE

El primer Papa Latinoamericano inicia este domingo en Quito su gira por la región, que también incluye a Bolivia y Paraguay. El Sumo Pontífice trae un mensaje de renovación y solidaridad. Foto: EFE

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Andrés Jaramillo

La gente paralizó Roma. En minutos copó la gigantesca plaza de San Pedro, en el Vaticano. Juan Carlos Jiménez estuvo ahí, entre la multitud, ese 13 de marzo del 2013. Él es secretario de Ministerios y Vida de la Arquidiócesis de Quito.

Él vio a Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, salir al balcón central de la Santa Sede. El nuevo Papa no se colocó la acostumbrada capa roja (esclavina) ni los zapatos del mismo color. Se mostró ante el mundo con su túnica blanca; sin lujos, con un crucifijo de hierro -y no de oro- colgado en el pecho.

Esa imagen impactó, dice Jiménez, por la humildad y sencillez que proyectó. Fue la mejor forma de mostrar el tipo de Iglesia que persigue; de y para los pobres.

A penas ocupó su cargo nombró a un cardenal para que se preocupase del bienestar de los mendigos de Roma, sus vecinos de la plaza de San Pedro. Ellos reciben vestimenta, alimentos, dinero, boletos de metro... y, algo más, la escucha de Francisco. Comparten tertulias durante los almuerzos.

Francisco cree en la distribución de la riqueza y en la solidaridad. A las favelas de Río de Janeiro (en Brasil) llegó con donaciones económicas. Compartió los recursos de la Iglesia con los damnificados por las lluvias en Bolivia. A su natal Argentina también destinó fondos para programas sociales.

En el 2013, la revista Time lo nombró Personaje del Año. Destacó su liderazgo y pensamiento de vanguardia en temas que la Iglesia intentó esconder bajo la alfombra. El Papa asumió una Iglesia acosada por escándalos de lavado de dinero en el Banco del Vaticano y denuncias en contra de sacerdotes que abusaron de menores.

Francisco también fue objetivo de críticas por su papel en la dictadura argentina (1976-1983). Organizaciones de DD.HH. lo señalaron por supuestamente delatar ante los militares a dos sacerdotes que profesaban la teología de la liberación, lo que él negó.

El Papa logró bajar las críticas con la creación de una comisión especial para auditar al Banco del Vaticano. Además, impulsó una reforma al código penal del Estado de la Ciudad del Vaticano para que esté a tono con la legislación internacional.

En lo referente a los casos de pederastia y corrupción, creó un tribunal para juzgar casos de obispos que encubrieron a los sacerdotes que abusaron de menores de edad. El exnuncio apostólico ante República Dominicana, Josef Wesolowski, fue el primer prelado detenido y ahora enfrenta un juicio penal.

Francisco ha mostrado dureza a la hora de encarar estos problemas, pero también flexibidad y prudencia al tratar otros, que han enfrentado a la Iglesia con grupos como la comunidad de gais, lesbianas, bisexuales, transgénero e intergénero (Glbti).

Francisco ha dicho que él no juzga la identidad sexual y que la iglesia no la condena. Ese tono conciliador ha sido bien recibido, incluso entre los representantes de otras religiones.

El rabino Max Godet, de la comunidad Judía del Ecuador, dijo en Ecuadoradio que se considera un “admirador” del Papa. Lo conoció en Brasil, durante la Jornada Mundial de la Juventud, el 2013.

Para Godet era un líder religioso más, hasta que lo escuchó y quedó cautivado con su mensaje. “En el medio rabínico dicen que probablemente este es el mejor amigo del pueblo judío en la historia del Vaticano. Ha trabajado mucho en el diálogo interreligioso”.

Y ha tratado también de ponerse a tono con los cambios sociales. Es el primer Papa que reconoce las separaciones en los matrimonios cuando se vuelven inevitables. “Puede volverse moralmente necesario, cuando se trata de sustraer al cónyuge más débil o a los hijos pequeños, a las heridas más graves causadas por la prepotencia y por la violencia, por el desaliento y por la explotación, por la ajenidad y la indiferencia”, señaló en mayo pasado.

Javier Piarpuzan, párroco de El Quinche, cree que la orden religiosa a la que pertenece Francisco ha influido en su accionar y en la visión que tiene sobre la Iglesia y el mundo. “El pensamiento de los Jesuitas riñe con el dogmatismo y las tradiciones de la Iglesia”. Ellos, que se destacan por su intelecto, ven a Dios como un ser más terrenal y no etéreo.

“Los santos padres han sido todos del Viejo Mundo. Latinoamérica importaba teología, pero ahora es diferente, porque ya la produce. A través de Francisco, Latinoamérica le está hablando al mundo”, dice Piarpuzan.

Eso explica también su posición geopolítica. En su encíclica ‘Alabado Sea’ plantea que la deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero que no ocurre lo mismo con la deuda ecológica.

“Los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”.

Su vida 
Nació el 17 de diciembre de 1936, en Buenos Aires.

Formación 
Se diplomó como técnico químico y luego se hizo sacerdote.

Vocación
El jesuita fue obispo argentino.

Sus frases

- “Que los hijos no lleven el peso de la separación ni sean usados como rehén contra el otro cónyuge”.

- “Un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios”.

- “La antigua veneración del becerro de oro ha tomado una nueva y desalmada forma en el culto al dinero”.

- “Si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla”.

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