22 de septiembre de 2015 12:32

Francia estrena su primera retrospectiva de la retratista de la monarca María Antonieta

La retrospectiva reúne en el Grand Palais hasta el próximo 11 de enero 160 óleos, pasteles y dibujos. Foto: EFE.

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Agencia EFE

París estrena mañana, 23 de septiembre,  la primera retrospectiva que se dedica en Francia a la pintora Elisabeth Louise Vigée Le Brun, retratista de la reina María Antonieta y de la aristocracia francesa del siglo XVIII hasta su exilio en Rusia, Austria, Italia y Suiza, donde también pintó a las élites locales.

La retrospectiva reúne en el Grand Palais hasta el próximo 11 de enero 160 óleos, pasteles y dibujos, en su mayoría retratos hechos por Vigée Le Brun, incluidos tres pintados para su soberana y protectora. Además, varios autorretratos y una veintena de creaciones de contemporáneos suyos.

Nacida en 1755 en el seno de una familia relativamente modesta, su madre era peluquera y su padre retratista. Vigée Le Brun murió en 1842 tras haber pintado a algunos de los protagonistas del efervescente periodo de la Revolución francesa (1789) y la primera mitad del siglo XIX en Europa.

Ese mismo año, poco antes de que estallase el conflicto político y social que acabó con la monarquía en Francia, esta artista que desde los 23 años fue retratista oficial de María Antonieta (1755-1793), se sintió en peligro y se exilió.

Era un momento en que los ataques contra los reyes y su entorno arreciaban y llegaron a salpicar a la propia pintora, para quien la cada vez más impopular reina había posado en tres ocasiones. Fue un raro privilegio, según precisó  Xavier Salmon, comisario de la exhibición junto con Joseph Baillio-.

Gran colorista, mujer en un universo fundamentalmente masculino, la pintora aprendió la técnica del pastel de su padre cuando tenía once años, uno antes de que este muriera. Luego se impregnó de maestros holandeses como Rubens, Rembrandt y Van Dyck e italianos.

Desde que a los 15 años se instaló como retratista profesional. Esa fue su especialidad absoluta y con ella domina ampliamente la muestra. Resaltan obras particularmente celebradas como 'La condesa Varvara Nicolaevna Golovina, nacida Golitsyna' (1797-1800), o el en su día polémico 'Marie-Antoinette en chemise ou en gaulle', pintado hacia 1783.

La maternidad y la infancia, con creaciones como 'La tendresse maternelle', autorretrato junto a su hija Julie, o 'La reina de Francia rodeada de sus hijos', en 1787, inspiraron igualmente a una artista que fue ante todo, según destaca Salmon, "pintora de la belleza y de la alegría de vivir".

Brillan también en París la escena mitológica 'La Paix ramenant lAbondance' (1780), o el retrato del ministro de Finanzas Charles Alexander de Calonne (1784), hoy propiedad de la reina de Inglaterra. Uno de los muchos préstamos procedentes de todo el mundo que han hecho posible la exhibición.

Cuatro pequeños paisajes despiden al visitante, reflejo de los alrededor de 200 que se calcula pintó, sobre todo al final de su vida, en su mayoría perdidos. Junto a los retratos pintados durante su exilio italiano, vienés o ruso, el Gran Palais revela cómo a su retorno a Francia, en 1805, Vigée Le Brun recuperó a su clientela noble y aristocrática y siguió retratando a los miembros de la élite en el poder, entonces la familia imperial.

Para ella pintó, entre otros, los retratos de la hermana menor de Napoleón y reina de Nápoles, Caroline Murat, y de su hija. La exposición -que solo tiene como antecedente en el mundo una retrospectiva de menores dimensiones organizada en 1992 en Texas (EE.UU.)- viajará en 2016 a Nueva York y luego a Otawa (Canadá).

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