21 de abril de 2017 00:00

La fotografía se convierte en un lugar de diálogo y reflexión

Imagen del proyecto ganador de la IV edición del Premio Fotoperiodismo por la Paz. Foto: cortesía de Fotoperiodismo por la Paz

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Redacción Cultura

Desde su primera edición en el 2013, el Premio Fotoperiodismo por la Paz se ha constituido en el epicentro de una comunidad en constante crecimiento. Pero también se ha convertido en la vitrina que muestra distintas miradas sobre el mundo, en un espacio para la reflexión y el análisis pero, sobre todo, en una iniciativa que busca fomentar una cultura de paz a través del ejercicio ético y responsable del fotoperiodismo.

De los casi 20 fotógrafos que participaron en la primera convocatoria, este año la organización del certamen recibió 92 proyectos, en las categorías Profesional y Estudiantes.

Fotógrafos de Estados Unidos, Chile, Uruguay, Brasil, España y Francia se suman como miembros del jurado. François ‘Coco’ Laso, organizador del encuentro, explica que, por primera vez, un fotógrafo ecuatoriano –Ricardo Bohórquez– se integra al jurado del certamen en la categoría profesional. “Era muy importante una mirada que conozca los detalles de la realidad nacional”, explica Laso.

Los trabajos pasan una primera revisión, de la que sale un grupo de semifinalistas que son evaluados, en función del potencial para desarrollarse a largo plazo. El ganador en cada categoría es escogido en una sesión pública de deliberación, donde se tienen en cuenta la pertinencia, urgencia, coyuntura y criterio editorial de cada obra. La intención del premio, dice Laso, es estimular la creatividad, el aprendizaje y la calidad técnica, artística y conceptual, en la exploración de una realidad compleja.

Lo que se inició como un premio de fotografía para fotógrafos se ha convertido en una semana de actividades, con charlas, talleres, revisión de portafolios y presentación de libros. Momentos y espacios, dice Laso, para el diálogo tanto entre fotógrafos y con el espectador.

Luego de cinco ediciones, la organización se plantea crear vínculos con festivales internacionales y nuevos espacios de circulación. Parte de ese proceso es la publicación anual de un libro que recoge el trabajo de los ganadores de la edición precedente.

Ahora se busca crear espacios de exhibición, que parte de la necesidad de confrontar a la sociedad consigo misma, a través de imágenes que revelan una realidad, muchas veces ignorada e incómoda, pero que es parte de la continua construcción de la identidad.

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