1 de March de 2010 00:00

Las fobias se curan con terapias

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Redacción Sociedad



Subirse a un avión le resulta un verdadero suplicio. Carlos Javier Caicedo es futbolista desde los 16 años y ya lleva dos décadas de carrera deportiva profesional. Durante este tiempo, su peor experiencia es cuando tiene que realizar un viaje aéreo.

Cuando escucha que debe viajar en avión siente que su organismo se bloquea. “Me pongo inquieto, no como ni duermo tranquilo”, confiesa el futbolista del Club Olmedo, de Riobamba.

A ese cuadro de crisis nerviosa, los médicos le conocen como aerofobia. Byron López, psicólogo clínico y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Central, explica que “la fobia es un miedo patológico hacia alguna cosa o una apasionada aversión hacia algún objeto”.

En el país no existe un registro oficial de cuántas personas padecen fobias. Pero José Mosquera, psiquiatra del Hospital de Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca), en Quito, calcula que el 11% de la población ecuatoriana padece algún tipo de fobia. Mientras que 5 de cada 100 personas en Estados Unidos sufren una fobia o más de una.

El galeno aclara que “no hay que confundir el miedo con la fobia. El miedo es una reacción normal ante un determinado estímulo. En cambio la fobia es un temor patógeno”.

Además, López señala que la mayor parte de fobias es adquirida. Por lo general, en la infancia, una persona se expone a situaciones que dejan graves secuelas. Por ejemplo, cuando un niño queda encerrado en la casa y se siente desamparado, desarrolla temor al encierro. “Eso marca su comportamiento y es lo que se conoce como claustrofobia”.

Entonces, cuando el sujeto se expone a esa clase de vivencias, su mente rechaza la acción y se desencadena la fobia.

Ese tipo de problemas psicológicos no se pueden superar sin que haya un tratamiento médico especializado. Los galenos aseguran que este tipo de pacientes requiere de, al menos, seis meses de atención continua.

Aunque no recuerda una experiencia traumática en su infancia, ni tampoco teme a las alturas, Caicedo hasta ha rechazado contratos con equipos de fútbol del exterior por su temor a viajar en avión.

Incluso en 2007, cuando su equipo viajó a Venezuela para un compromiso deportivo, él prefirió ir en bus desde Riobamba. Se demoró cinco días .

Un caso parecido y atendido por Byron López es el de Nancy Castro. Ella debe viajar desde Quito cada seis meses a EE.UU. para visitar a su familia. Para ella viajar en avión es ineludible.

Castro recuerda que cada vez que tenía que abordar un avión “me tomaba unos tragos para aplacar el temor”. No obstante, la fobia persistía. “Igual me ponía muy nerviosa”.

Su temor tenía una justificación. Hace ocho años volaba rumbo a Estados Unidos y cuando atravesaba el océano Atlántico hubo una tormenta. Por lo que el avión sufrió un sacudón y casi ocurrió un percance.

Desde entonces, Castro no ha podido olvidar aquel incidente. Al no lograr superarlo, buscó la ayuda de un psicólogo. Hasta que acabó con su fobia con una psicoterapia combinada con medicamentos antidepresivos.

López anota que cuando existe una situación traumática, falla la conducta afectiva, es decir la emoción o los sentimientos como ira, miedo, tristeza y placer.

Pablo Bastidas, del Hospital Eugenio Espejo, descarta que las fobias se originen en un daño cerebral. “Se presentan como miedo o pánico. Este último es por lesiones en el lóbulo temporal”.

En el caso de Caicedo, pese a que su club le ayudó con varios tratamientos psicológicos, aún sigue sufriendo las consecuencias por su aerobofia.

 

El niño también es afectado

Es normal que el niño sienta  temor ante situaciones como  una prueba difícil en la escuela, pasar cerca de  un perro que está gruñendo en la calle o escuchar un trueno ensordecedor.

El PhD Colleen Sherman, en la web Kidshealth.org, dice que una fobia es diferente porque es un temor extremadamente intenso frente a una situación o algo determinado.

Además, que  no desaparece. “Un niño que sufre una fobia sentirá temor a algo cada vez que vea o experimente eso. Por lo que suele evitar la situación o aquello que lo atemoriza”.

En Kidshealth.org se dice que nadie sabe con exactitud  por qué algunos niños padecen fobias. Hay científicos que creen que los genes de una persona podrían guardar relación con las fobias y que un hecho traumático -como la muerte de uno de sus padres o el divorcio de estos- puede desencadenar la fobia.

Según www.esperanzaparalafamilia.com, en niños y adolescentes el temor identificado debe durar al menos seis  meses para ser considerado una fobia, en lugar de un temor transitorio.

Entonces algunos niños deberán tomar medicación que los ayude a manejar mejor sus fobias. En ocasiones, se  podría incluir ejercicios de relajación, que lo ayuden a sentirse más en control. Una de las maneras de manejar una fobia es enfrentarla.

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