25 de mayo de 2015 16:07

La Floresta busca convertirse en el barrio cultural de Quito

En el proyecto ‘Mi Calle’ participan los colectivos Ochoymedio, FUI Reciclado, Botánica, La Colectiva, Cafetina, Cardanas, Dominga Ecuador, entre otros. Ellos cuentan con el apoyo de  los vecinos y comités de La Floresta. Foto: Eduardo  Terán  / EL COMERC

En el proyecto ‘Mi Calle’ participan los colectivos Ochoymedio, FUI Reciclado, Botánica, La Colectiva, Cafetina, Cardanas, Dominga Ecuador, entre otros. Ellos cuentan con el apoyo de los vecinos y comités de La Floresta. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

En la última década, La Floresta se ha convertido en uno de los espacios culturales más atractivos de la ciudad, una especie de Soho quiteño rodeado de salas de cine, teatros, estudios de diseño, cafeterías, restaurantes y talleres de artistas.

Ahora, la mayoría de estos emprendimientos culturales forman parte de ‘Mi Calle’, un proyecto de participación ciudadana cuyo objetivo es diseñar espacios públicos más amigables para la gente.

En el 2014, los gestores de estos emprendimientos fueron parte del proyecto Talleres abiertos, una iniciativa municipal que buscaba generar diálogo y convivencia entre los artistas y el barrio.

Según Mariana Andrade, del Ochoymedio, ese fue el instante en que los artistas y gestores culturales se dieron cuenta que vivían de un forma endogámica, distantes de lo que le pasaba al resto de personas que residen y trabajan en el barrio.

Una de las primeras acciones que tomaron fue crear el colectivo De la Floresta. Este espacio les permitió organizarse y entablar relaciones con los demás vecinos, colectivos y comités barriales.

Camila Khalifé es dueña de Botánica, un café ubicado en la calle Guipuzcoa. Para ella -vive en el sector desde que tenía 14 años-, una de sus preocupaciones era que sus vecinos no formaban parte de estos emprendimientos culturales. “Nos propusimos que todo este trabajo se haga visible para la gente que vive acá, porque nos dimos cuenta de que la mayoría venía de otros barrios”.

Café Botánica, en La Floresta. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Café Botánica, en La Floresta. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Al trabajo del colectivo De la Floresta se sumó el de Mecánica Urbana, una agencia de creatividad urbana que funciona dentro de la Secretaría de Desarrollo Productivo del Municipio de Quito. María Emilia Jaramillo es parte de esta agencia. Ella señala que su trabajo está enfocado en el fomento de ideas con el objetivo de que se desencadenen procesos culturales y económicos que partan de las iniciativas de la gente.

"En Mecánica Urbana -dice Jaramillo- creemos en una ciudad caminable y amigable con una visión más integral que logre materializar lo que las personas quieren de su entorno”.

'Mi calle’ empezó con un taller abierto de ideas urbanas para conocer cómo la gente de La Floresta quería mejorar su espacio público. En un segundo taller de diseño participativo se lanzaron propuestas de cómo se quería lograr que el barrio tenga más seguridad, cómo reducir la velocidad de los carros y cómo lograr que las calles sean más caminables.

La resolución que tomaron los gestores de Ochoymedio, FUI Reciclado, Botánica, La Colectiva, Cafetina, Cardanas, Dominga Ecuador, entre otros, junto a los vecinos del barrio fue que ‘Mi Calle’ se convierta en un proyecto donde artistas y lugareños intervengan pasos cebra, basureros, barriles para chicanas, barriles para parquitos (parklets) y barriles para orejas de elefante –extensiones de las esquinas de las calles para que los automóviles tengan que dar un giro más amplio y así circulen más despacio–.

María de los Ángeles Fernández es moradora de La Floresta desde hace 20 años. Ella asegura que, desde años atrás, había la necesidad de que el barrio se expresara en un ámbito más cultural, que la actividad artística trascendiera los talleres y se tomara las calles y aceras.

La convocatoria para la intervención artística del espacio público de La Floresta está abierta hasta el 31 de mayo. Los artistas que quieran participar tienen que considerar que el tema de la obra es libre y que el diseño puede ser para un solo elemento o espacio o para varias combinaciones.

Para Khalifé, la participación de los artistas y los vecinos del barrio permitirá que todas las intervenciones duren más tiempo. “Sabemos que la gente que va estar trabajando no va a dañar o robar los barriles. Queremos generar una forma de apropiación de las personas hacia nuestro barrio”.

Las calles que se intervendrán a través del proyecto son la Guipuzcoa entre Coruña y Lugo; Vizcaya, entre Lugo y Valladolid; Lugo, entre Guipuzcoa y Vizcaya; y Valladolid, entre Cordero y Galavís.

Las bases para participar en el proyecto de intervención del espacio público están disponibles en la página de la agencia Mecánica Urbana y en la del colectivo De la Floresta.
Otro de los objetivos de las personas que participan en ‘Mi Calle’ es que este proyecto se convierta en un referente para otros barrios.

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