6 de septiembre de 2017 14:30

Filarmónica de Guayaquil tocará sinfonías de Mozart y Haydn 

El director David Harutyunyan en un ensayo con Filarmónica Municipal de Guayaquil, que se presenta este viernes 8, a las 19:30, en un concierto gratuito en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El director David Harutyunyan en un ensayo con Filarmónica Municipal de Guayaquil, que se presenta este viernes 8, a las 19:30, en un concierto gratuito en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Alexander García

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La Orquesta Filarmónica Municipal de Guayaquil, un conjunto sinfónico en formación, aumenta la dificultad de su repertorio y su número de integrantes en su tercer concierto de temporada, en el que tocará las sinfonía No. 25 en Sol Menor del austríaco Mozart y la sinfonía ‘Los adioses’, del también austríaco Joseph Haydn.

En su concierto anterior el conjunto tocó con una planta reducida a las cuerdas, en el de este viernes 8 de septiembre de 2017 aumenta los vientos (fagotes y oboe), en un recital gratuito, a las 19:30, en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil.

David Harutyunyan, director armenio-ecuatoriano de la Filarmónica se mostró impresionado con la respuesta del público que llenó en agosto el teatro en su primer recital con repertorio de música clásica.

“Es complicado llenar el Centro de Arte –869 butacas- con un programa académico, lo conseguimos en nuestra primera presentación. Y el público fue tan cálido, que para nosotros es muy estimulante”, dijo la batuta de la orquesta.

La Filarmónica irá incorporando integrantes y filas de instrumentistas con cada recital, contará con 23 músicos en su tercer concierto de temporada, hasta completar una planta de 40 en su perfil 2017.

Harutyunyan describió como cinematográfica la obra de Wolfgang Amadeus Mozart, una de las dos sinfonías en tono menor del genio de Salzburgo, compuesta con solo 19 años, inusual para la época (siglo XVIII) por sus choques armónicos y juegos contrapuntísticos. En esa primera parte del concierto, la orquesta tocará también el Divertimento K 136 del propio Mozart.

Mientras que ‘Los adioses’ de Haydn tiene la particularidad de que en el último movimiento cada músico, incluido el director, termina su parte de la obra y va despidiéndose y abandonando el escenario. Al final solo dos violines tocan con sordina. “La orquesta desaparece a ojos de los espectadores”, dijo el director.

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