7 de julio de 2017 00:00

La Fiesta del Yamor es una vitrina para los nuevos artistas otavaleños

“LA obra se llama Otavalo Polifacético porque tiene esa mezcla de todo lo que somos. en una composición pequeña hay íconos representativos”

“La obra se llama Otavalo Polifacético porque tiene esa mezcla de todo lo que somos. en una composición pequeña hay íconos representativos”. Foto: Francisco Espinoza para EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor  
(F-Contenido Intercultural)

El Coraza, Diablo Huma, iglesias, músicos, danzantes… han sido los elementos que han adornado los carteles de la tradicional Fiesta del Yamor, que se celebra en Otavalo (Imbabura), en septiembre.

El afiche de este 2017 es una composición de imágenes de mazorcas de maíz, que representan a San Luis de Otavalo. Esta obra realizada en crayón, por Juan José Torreros, ganó el primer lugar entre 18 propuestas. El resultado se hizo oficial el viernes último.

El cartel es una obra de arte, que se ha vuelto un elemento esencial de la fiesta, pues sirve para convocar a los vecinos y turistas; lo asegura Carlos Cevallos, director del Comité Permanente del Yamor 2017.

Incluso, en los tres últimos años se sumaron a la fiesta los connotados artistas plásticos otavaleños Whitman Gualsaquí, en el 2014, José Bastidas (2015) y Jorge Perugachi (2016). Cabe destacar que a partir de este año se realiza un concurso para escoger a la mejor propuesta.

Incluso, la obra de Perugachi denominada Muy Nuestro se perpetuó en un mural que adorna la sala de sesiones del Municipio de Otavalo. En la mayoría de alegorías en honor al Yamor resalta la mazorca del maíz. Ramiro Velasco, que mantiene una colección de los carteles que se han elaborado desde 1967, asegura que es un homenaje al grano maduro con el que se elabora la chicha del Yamor.

Los cuadros están a disposición del público en el restaurante Sumag Yamor, ubicado en la calle Bolívar, en el centro del Valle del Amanecer, como también le conocen a esta urbe imbabureña. Este año no fue la excepción en el cartel promocional. Torreros destaca que se inspiró en las siete variedades de maíz con los que se prepara la considerada bebida de los dioses.

Su obra muestra los íconos de la urbe, como las iglesias, la cascada de Peguche, el lago San Pablo, entre otros, en forma de mazorcas doradas. “Hay tres variedades de maíz amarillo, dos naranjas, un blanco y un rojo”. El objetivo es que los íconos vayan asentándose dentro de esta tradición de los siete granos.

El boceto inicial de Juan José Torreros fue previamente aprobado por un jurado calificador integrado por los pintores Whitman Gualsaquí, José Bastidas y José Villareal. Según Gualsaquí, este tipo de certámenes permite que los nuevos artistas puedan exponer sus trabajos. “La obra ganadora representa a Otavalo y cumple los parámetros establecidos por el concurso”.

El trabajo está listo en la imprenta, previo a la promoción. Entre tanto, Ramiro Velasco estará pendiente del nuevo cartel del Yamor para mantener completa su colección.

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