14 de octubre de 2015 00:00

Tres pueblos se integraron en una feria cultural, en Esmeraldas

Las maderas, los frutos y las semillas de la zona se convierten en adornos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

Las maderas, los frutos y las semillas de la zona se convierten en adornos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla
Redactor
(F - Contenido intercultural)

El sonido del ‘piano de la selva’, como es conocida la marimba, marcó el inicio de la Feria de integración intercultural, artesanal y gastronómica, por el Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad, celebrado el lunes, 12 de octubre.

Los alrededores del Parque Central de Esmeraldas, sector La Gran Manzana, se llenó de decenas de esmeraldeños que acudieron a observar las artesanías y a probar los platos típicos de la culinaria esmeraldeña. Esta celebración se ha realizado desde el 2011.

De esta manera las poblaciones Afro, Chachi y Awa mostraron sus artesanías con las que representaron a sus culturas durante la feria, que busca promover la interculturalidad a través de espacios integracionistas, explicó la directora de Cultura del Municipio de Esmeraldas, Johanna Bennet.

En los 15 estands había artesanías trabajadas con balsa, cedro, coral, churos de agua dulce, semillas, rampira, conchas de coco, caña guadúa y lana. También dulces de la cultura afroesmeraldeña, preparados con maíz, como el champú, y con casabe. También la rica cocada blanca y negra con maní.

Durante la feria, el sonido de la agrupación Marimba y Clarinete animó a las personas que acudieron a comprar artesanías y degustar del tradicional encoca’o de cangrejo azul. Una de esas personas fue Esmeralda Tambaco, amante de la cultura Chachi y Awa.

Los chachis que representan el 1 % de la población indígena del país con 10 222 habitantes, exhibieron artesanías elaboradas con rampira, como abanicos, timburos (pequeños recipientes), chumbi (prenda tejida con hilo), canastos, canoas, canaletes y herramientas para la labranza de la tierra.

Lucrecia Añapa, de la comunidad de Santa María de Los Chachis, en el norte de la provincia, dijo que más de 100 mujeres se dedican al trabajo manual y aprovechan las ferias para vender sus artesanías.

Algo similar hicieron los representantes de la nacionalidad Awa, que alcanza el 0,54% de la población indígena con
5 513 habitantes. Ellos mostraron máscaras de animales (oso, tigre, armadillo) elaboradas con balsas. Además, bolsos de semilla de pita, collares de semilla de San Pedro, entre otros.

Ligia Abonía, del proyecto afroartesanal de Esmeraldas, señaló que las ferias son otra forma de hacer cultura, porque permiten que muchas personas conozcan los saberes de las culturas que se asientan en el norte de Esmeraldas. Los afroesmeraldeños mostraron bisutería elaborada con coral, vinchas de conchas de coco, anillos de palma africana, macas y jarros de caña guadúa con inscripciones afros.

Maximiliano Erazo, un profesor afroesmeraldeño, gusta de usar pulseras y collares de coral. Dice que eso lo identifica con su cultura, por eso acude a las ferias para comprar adornos hechos con tagua.

Durante la feria, en cada estand se colocaron figuras icónicas del folclor esmeraldeño, entre los retratos se identificó a Papá Roncón, Petita Palma, Rosa Wila, así como la figura de Alonso de Illescas, un gran referente del pueblo afroesmeraldeño.

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