26 de julio de 2017 00:00

Felipe Jácome hizo la primera muestra en el manglar

Unas 200 personas se dieron cita en el manglar para ver las fotos. Foto: archivo / EL COMERCIO

Unas 200 personas se dieron cita en el manglar para ver las fotos. Foto: archivo / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor
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(F - Contenido Intercultural)

El día empezó con alboroto en Tambillo, una de las 26 comunidades que viven de la recolección de conchas dentro de la Reserva de Manglar Cayapas-Mataje (Remacam). Los niños y los adultos esperaban con ansias una exposición fotográfica, acontecimiento que por primera vez se haría ahí.

Tambillo es una población del cantón San Lorenzo, norte de la provincia de Esmeraldas, que tiene por tradición la extracción de conchas y pesca artesanal. Mientras los habitantes del poblado se alistaban para zarpar hacia el manglar, el sonido del bombo y las maracas se escuchaba al fondo.

En el muelle los esperaba una lancha con capacidad para 150 personas. Los músicos del pueblo embarcaron una marimba, un guasá y dos bombos, para poner alegría en el viaje.

Durante el trayecto, los marimberos se turnaron para tocar los instrumentos en medio de un cántico frenético al aire libre. Tras 25 minutos de viaje, la barca arrimó en medio de gigantes raíces de mangle.

Los primeros en zarpar fueron los niños de Tambillo. Su habilidad para caminar descalzos sobre las grandes raíces de mangle era impresionante; sortearon cada laberinto formado por las ramas que caían del mangle al piso lodoso.

La exposición se dio en el área La Travesía, junto al Estero de Oro, entre San Lorenzo y Tambillo. En un área de 80 m2, al interior del manglar, las gigantografías de hasta 6 metros estaban colgadas los árboles de unos 40 metros de alto, que datan de hace más de 60 años.

Al pararse sobre las raíces del manglar y frente a su fotografía, Hólger Gruezo, de 15 años, no podría contener la alegría. Gruezo se dedica a la extracción de conchas para ayudar en su casa y recuerda que hace un año le tomaron la fotografía que está en la muestra. “Me siento contento de que nos hayan tomado en cuenta para mostrar lo que hacemos y cómo vivimos”.

Había júbilo en un grupo de mujeres afro de la población de Pampanal de Bolívar, también dedicadas a la extracción de conchas. Agotadas, se sentaron para contemplar las fotos en blanco y negro. “Están hermosas y muestran cómo trabajamos nosotras”, decían.

Elizabeth Ordóñez, una conchera de 42 años de edad, festejó con aplausos cuando miró las fotos. “Así es que trabajamos nosotras, que nos duele la espalda por estar agachadas conchando”.

Los niños, que zarparon del bote como hormigas, estaban maravillados con la exposición, por eso hicieron una muestra voluntaria sobre cómo sacar el producto.

La muestra fotográfica, que estará por 15 días, es una iniciativa de Felipe Jácome, quien llegó hace 10 años a las poblaciones que viven en la reserva. La curiosidad lo llevó a graficar la actividad de las concheras para mostrar su trabajo y su vida. Jácome dice que, con la muestra, quiso devolver las fotos de donde vinieron, como una forma de hacer un homenaje a los concheros y al manglar, en las que se muestra la riqueza del ecosistema.

En Tambillo hay unas 1 400 personas, de las cuales el 90% se dedica a la pesca y a la recolección de concha. Ellos acompañan su actividad con el canto de arrullos y recuerdan las historias de personajes mitológicos como El duende, La tunda y el Rubiel.

Héctor García, de la Asociación Incrustados en el Manglar, trabaja en una fusión de la cultura y el ecosistema, en la que se promueve el cuidado del manglar. “La exposición fomenta en los niños el cuidado y protección de la naturaleza”, comentó García.

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