12 de febrero de 2017 11:29

El intenso trabajo físico reduce la fecundidad en las mujeres

Imagen referencial. Estudios sugieren que la dieta de la pareja juega un importante papel en la fertilidad. Foto: Flickr/ Tatiana Vdb.

Imagen referencial. Estudios sugieren que se debe tomar cuenta el esfuerzo físico si desea un embarazo. Foto: Flickr/ Tatiana Vdb.

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Agencia DPA

El esfuerzo físico intenso y los turnos nocturnos influyen sobre la calidad y la cantidad de los óvulos de las mujeres y podrían por tanto condicionar su fertilidad, según un estudio que publica la revista estadounidense Occupational and Environmental Medicine.

El efecto es especialmente importante en mujeres con sobrepeso y de mayor edad, señalan los autores, por lo que aquellas que deseen quedarse embarazadas deberían tener en cuenta las consecuencias de levantar peso y de trabajar por la noche.

Una serie de estudios ya han demostrado que las condiciones laborales de las mujeres influyen sobre su fecundidad, escriben los investigadores del equipo de Lidia Minguez-Alarcón, de la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan de Boston (Massachusetts).

Sin embargo, hasta el momento no se había estudiado qué condiciones tenían un efecto directo sobre el cuerpo. Los científicos analizaron los casos de mujeres que se estaban sometiendo a un tratamiento de fertilidad porque no se quedaban embarazadas de forma natural.

En el marco del tratamiento, los investigadores analizaron diversas características relacionadas con la fecundidad, como el número de folículos ováricos que se encuentran en los ovarios al inicio de un ciclo.

Una cantidad reducida de folículos apunta a que habrá menos ovocitos viables y por tanto menor fertilidad. También estudiaron cuántos óvulos maduraban en el marco de los tratamientos de fecundidad.

Normalmente, en cada ciclo solo se produce un ovocito plenamente viable, pero en los tratamientos in vitro se provoca a propósito la maduración de más de uno de modo de poder extraerlos y fecundarlos fuera del cuerpo de la mujer.

Finalmente, también observaron la cantidad de determinadas hormonas. Las mujeres debían responder a un cuestionario sobre sus condiciones laborales, y el cruce de los datos mostró que los óvulos de las mujeres que hacían gran esfuerzo físico en su trabajo maduraban menos que los de aquellas que trabajan sentadas o hacían un trabajo físico leve. Además, menos células llegaban a su completa maduración.

Sin embargo, las diferencias estadísticas no eran representativas, salvo cuando se trataba de mujeres con sobrepeso o a partir de los 37 años. También entre aquellas que trabajaban de noche. Por el contrario, no se registraron cambios en lo que respecta a la producción de hormonas.

No se sabe cuáles son las causas de estas diferencias. Es posible que tengan que ver con cambios en el reloj biológico. Los resultados tienen efectos clínicos directos porque al haber un menor número de ovocitos maduros, hay menos células de las que pueda surgir un embrión sano.

También se desconoce si los efectos son reversibles y cuánto tiempo sería necesario para ello. O si estas mismas condiciones laborales afectan asimismo la fecundidad de aquellas mujeres que se quedaron embarazadas de forma natural.

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